La Policía de Australia ha iniciado una investigación tras las denuncias de múltiples pacientes que aseguran haber sido sometidas a cirugías innecesarias bajo diagnósticos de endometriosis sin pruebas concluyentes.
Las autoridades australianas se encuentran bajo alerta tras revelarse un perturbador caso de presunta mala praxis médica en Melbourne. Según una investigación de la cadena pública ABC, un reconocido ginecólogo de la región ha sido acusado de realizar intervenciones quirúrgicas agresivas, incluyendo la extirpación de órganos, sin que existiera una necesidad clínica real que las respaldara.
El núcleo de las acusaciones
El caso salió a la luz tras el testimonio de varias pacientes que relataron experiencias similares: cirugías justificadas por una supuesta endometriosis grave. Sin embargo, las denunciantes sostienen que:
- Falta de pruebas: No existían exámenes previos que confirmaran la patología antes de entrar a quirófano.
- Secuelas graves: Muchas mujeres reportan dolores persistentes meses e incluso años después de las intervenciones.
- Casos extremos: A una de las pacientes se le practicó una histerectomía completa (extirpación de útero y ovarios) a pesar de no presentar signos de la enfermedad.
La postura del especialista
Por su parte, el ginecólogo ha rechazado categóricamente las acusaciones. En declaraciones al mismo medio, afirmó que nunca ha operado sin estar «absolutamente convencido» de que el procedimiento resultaría beneficioso para la salud y el bienestar de sus pacientes.
Reacción institucional y política
La gravedad del asunto ha escalado hasta el gobierno estatal. La primera ministra de Victoria, Jacinta Allan, se mostró indignada y fue tajante respecto a la legalidad de estos actos:
«Extirpar los órganos de una mujer sin necesidad clínica constituye un delito», declaró Allan, quien ya ha puesto el caso en manos de la policía.
Un historial de negligencia bajo la lupa
La controversia no es nueva para los organismos reguladores. Según los informes, la Agencia Australiana de Regulación de los Profesionales de la Salud ya habría recibido quejas tanto de pacientes como de otros profesionales médicos desde hace más de cinco años, lo que plantea serios interrogantes sobre por qué el especialista pudo seguir ejerciendo sin restricciones hasta ahora.




















