El secretario de Defensa de Estados Unidos sugiere que podría realizar pedidos masivos y aleatorios para desvirtuar el «Pentagon Pizza Report». Este indicador, basado en las entregas de comida a domicilio, ha predicho históricamente grandes movimientos geopolíticos y operaciones militares.
En el ámbito de la estrategia militar, cualquier detalle puede convertirse en una fuente de información sensible. El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, ha reconocido públicamente la existencia del denominado «Pentagon Pizza Report», una cuenta en la red social X que monitoriza los pedidos de pizza en los alrededores del Pentágono como un indicador de actividad geopolítica inminente. Durante una intervención en Fox News, Hegseth bromeó con la posibilidad de boicotear este sistema mediante pedidos aleatorios para «despistar a todo el mundo».
Esta curiosa teoría, que vincula el consumo de comida a domicilio a altas horas de la noche con situaciones de crisis, no es nueva. Se basa en el PizzIT, una iniciativa que utiliza paneles de control en tiempo real para observar la actividad en pizzerías locales de Arlington (Virginia). Según esta lógica, un aumento inusual de pedidos sugiere que los altos mandos militares permanecen en sus puestos fuera de su horario habitual, supervisando operaciones clasificadas o acontecimientos internacionales de gran calado.
El «índice de la pizza» y la Operación Midnight Hammer
El fenómeno ha demostrado una precisión sorprendente en fechas recientes. El pasado 12 de junio, horas antes del ataque de Israel contra Irán, el Pentagon Pizza Report detectó un incremento masivo en la actividad de Google Maps en cuatro establecimientos cercanos al centro militar estadounidense. Hegseth relacionó este tipo de vigilancia con el éxito de misiones como la Operación Midnight Hammer, el bombardeo de instalaciones nucleares en Teherán el pasado 22 de junio.
«He pensado en pedir muchas pizzas en noches aleatorias solo para desbaratar todo el sistema y mantener a todo el mundo desorientado», afirmó el secretario de Defensa. Hegseth insistió en que los responsables de defensa son plenamente conscientes de cómo el público y otras agencias intentan observar sus movimientos a través de fuentes abiertas (OSINT).
Un indicador con raíces en la Guerra Fría
La monitorización de las entregas de pizza a edificios gubernamentales se remonta a la década de 1980. Ya en 1991, Frank Meeks, propietario de varias franquicias de Domino’s en Washington, señaló que la noche anterior a la invasión de Kuwait por parte de Irak, la CIA batió un récord al pedir 21 pizzas en una sola noche.
«Los medios no siempre saben cuándo va a ocurrir algo porque están durmiendo, pero nuestros repartidores están ahí fuera a las dos de la madrugada», explicaba Meeks en aquella época, subrayando la utilidad de este indicador informal que ahora el Pentágono parece querer neutralizar con tácticas de distracción.
Vigilancia en establecimientos LGBTQ+
El rastreo de actividad no se limita exclusivamente a las pizzerías. Según los datos del portal PizzIT, también se monitoriza la afluencia en establecimientos queer cercanos, como el emblemático Freddie’s Beach Bar. En este caso, el indicador funciona a la inversa: una actividad inusualmente baja durante las horas puntas puede señalar que el personal de inteligencia está trabajando horas extras en operaciones clasificadas, evitando los lugares públicos.
Esta correlación entre la ausencia de clientes en locales de ocio y los posteriores movimientos militares en Oriente Medio refuerza la idea de que, en la era de la información, hasta el detalle más cotidiano puede formar parte del complejo tablero de la inteligencia internacional.



















