El nuevo espacio de humor de La 1 arranca entre comparaciones inevitables con el ‘Late Xou’ de Marc Giró y un recibimiento crítico en redes sociales
Dani Rovira ha regresado este jueves al prime time de RTVE con ‘Al margen de todo’, un formato semanal producido en colaboración con El Terrat (THE MEDIAPRO STUDIO) que llega a la parrilla de La 1 con el difícil reto de cubrir el hueco dejado temporalmente por Andreu Buenafuente. Sin embargo, el estreno del cómico malagueño ha estado lejos de ser un camino de rosas, encontrándose con un muro de escepticismo por parte de los espectadores.
La apuesta de Rovira: humor, cercanía e improvisación
El programa se presenta como un show donde Dani Rovira despliega sus dotes como conversador y showman, rodeado de colaboradores como Albert Pla (IA), Dani Fez (reporterismo), Mónica Pérez y Patricia Espejo. Con un tono que busca alejarse de la «rabiosa actualidad» y la crispación política, el presentador arrancó el espacio con un monólogo cargado de ironía, recordando su trayectoria como presentador de las galas de los Goya y bromeando sobre la decisión de TVE de confiarle este nuevo proyecto.
Para este primer programa, el malagueño contó con dos invitados de prestigio: el actor José Sacristán y el cineasta Luis Alegre. Pese a la solidez de los nombres, el formato no logró conectar con el espectador medio que esperaba un nivel de frescura distinto.
El veredicto de la audiencia: la sombra de Marc Giró
Si algo ha quedado claro tras la primera emisión es el sentimiento generalizado en redes sociales, donde el consenso ha sido mayoritariamente negativo. El público ha echado en falta la chispa de otros formatos de la cadena, siendo Marc Giró el nombre que más se ha repetido como punto de comparación.
- Críticas principales: Los espectadores han mostrado su descontento con el tono del monólogo de apertura, calificándolo de poco inspirado, y muchos han lamentado el relevo en la programación respecto al Late Xou de Giró, señalando que el nuevo espacio queda por debajo de las expectativas.
«No me puedo creer que hayamos pasado del Late Xou de Marc Giró a esto», rezaba uno de los comentarios más representativos en las redes tras la emisión. Este «efecto comparativo» ha pesado como una losa sobre un programa que, a pesar de contar con un equipo experimentado y la solvencia de Rovira en escena, tendrá que ajustar sus engranajes rápidamente si quiere revertir la opinión de una audiencia que, por el momento, se muestra muy crítica con la propuesta.
















