El líder de Vox ve «difícil» un pacto inminente para la investidura de María Guardiola, que se votará este miércoles, y supedita cualquier apoyo a un cambio radical en la política migratoria.
A solo un día de que comience el debate de investidura en la Asamblea de Extremadura, el presidente de Vox, Santiago Abascal, ha rebajado drásticamente las expectativas de un acuerdo rápido con el Partido Popular. Desde la localidad soriana de Almazán, Abascal ha calificado de «difícil» que se alcance un consenso antes de la primera votación del miércoles.
Un escenario de incertidumbre
Abascal ha evitado aclarar si su formación se inclina por el «sí» o por el «no», argumentando que las negociaciones se han visto lastradas durante las últimas semanas.
«Se ha torpedeado el acuerdo durante todas estas semanas», ha denunciado el líder de Vox, señalando que la confianza entre ambas formaciones se ha visto seriamente erosionada.
La inmigración: el muro infranqueable
El presidente de Vox ha dejado claro que su partido no está dispuesto a realizar una concesión gratuita. Ha recordado que su salida de los gobiernos autonómicos el año pasado tuvo un motivo de peso que sigue vigente: la gestión de la inmigración.
Vox exige garantías de que un posible gobierno de María Guardiola no colabore con el Ejecutivo de Pedro Sánchez en el reparto de migrantes. Abascal ha sido tajante al respecto:
- Sin vuelta atrás: Asegura que no han salido de las instituciones para volver a pactar políticas que consideran una «invasión migratoria».
- Bases firmes: Solo apoyarán una alternativa si se asienta sobre principios que rompan con la línea actual del Gobierno central.
Mano tendida, pero sin fecha de caducidad
A pesar del pesimismo respecto a la votación de este miércoles, Abascal ha matizado que, sea cual sea el desenlace, mantendrán la «mano tendida» hacia el PP. Su objetivo, afirma, sigue siendo construir una alternativa sólida, aunque los plazos parecen alejarse de la inmediatez que desearían los populares extremeños.




















