El beatboxer revela en el videopodcast ‘Captcha’ el impacto emocional que le ha supuesto el salto a TVE y cómo gestiona el aumento del odio en redes sociales.
La trayectoria de Grison ha experimentado un giro radical en el último año, marcado tanto por su popularidad en La Revuelta como por su mediática transformación física para la portada de Men’s Health. Sin embargo, esta exposición pública ha traído consigo un reverso tenebroso: un incremento significativo en el acoso digital que, según ha confesado el propio artista, le afecta «un montón».
El desgaste de la exposición pública
Invitado al nuevo formato de RTVE Play, Captcha. El videopodcast: Sobreviviendo a internet, Grison se sinceró con el presentador Javi de Hoyos sobre los retos de ser un personaje público. El beatboxer reconoció que, a diferencia de su etapa anterior, el salto a la televisión pública ha amplificado tanto el cariño del público como la virulencia del hate.
«Cuando comencé, yo era una persona muy querida», explicó Grison, admitiendo que uno de sus mayores defectos es su necesidad de agradar. Esta sensibilidad se ha visto desbordada tras el cambio de cadena, llegando a recibir «durísimos ataques» que han trascendido su persona para dirigirse contra sus hijos. Ante esta deshumanización, el colaborador de David Broncano ha tenido que aprender a filtrar los comentarios negativos, limitando su atención solo a aquellos que contienen alguna verdad constructiva. «La gente se piensa que no vamos a leer esos comentarios y yo lo leo todo», sentenció.
La verdad tras su transformación física
Durante la charla, Grison también desmitificó su sonada transformación física. Aunque reconoce que fue el «mejor año» de su vida en términos de trabajo y oportunidades, confesó que el proceso no fue sencillo. El artista se sometió a una estricta disciplina de nutrición y entrenamiento intenso durante apenas cinco semanas, una práctica que comparó con la deshidratación de los boxeadores: «Se pasa mal, me dolía la cabeza. Comía muy poco y entrenaba muy fuerte».
Esta exigencia física y la posterior lluvia de críticas en redes —donde algunos usuarios llegaron a calificar su cambio como un «timo»— obligaron al beatboxer a desarrollar una coraza emocional. Tras pasar por una etapa donde cualquier comentario negativo le afectaba profundamente, Grison ha aprendido a relativizar, entendiendo que el fenómeno de la televisión genera una falsa sensación de cercanía que, en ocasiones, deriva en una crueldad innecesaria.
«La sociedad necesita personajes públicos que se metan en tu casa, sobre todo cuando hay soledad, pero no se dan cuenta de que detrás de esa pantalla hay una persona», concluyó el artista, reafirmando su compromiso con un proyecto que, pese a las sombras del acoso digital, le ha brindado un salto profesional sin precedentes.




















