El pronóstico médico no invita al optimismo ante el coma que sufre la esposa de Ciro, mientras Lope vuelve a las cocinas tras recibir una carta de Santos antes de morir
El palacio de ‘La Promesa’ afronta una nueva e intensa jornada. Tras el trágico fallecimiento de Santos, la producción diaria recibe una buena noticia con el regreso de Curro, quien ostentará el título de conde de Linaja y no el de barón. Sin embargo, la preocupación se mantiene en niveles máximos debido al estado de salud de Julieta, que continúa en situación crítica tras la tragedia vivida en el palacio, un hecho que mantiene en vilo a los miembros de la casa y que ha forzado el retorno de Lope a las dependencias.
La gravedad de Julieta y el regreso de Curro y Ángela
El diagnóstico del doctor Peribáñez respecto a la salud de Julieta no invita al optimismo en el entorno de la ficción. Todo hace indicar que la joven no logrará despertar del coma, una situación ante la que Manuel no se separa de la esposa de su primo Ciro. Manuel aprovecha un momento de confidencialidad para desahogarse con Curro, reconociendo que lo sucedido con Julieta le ha hecho recordar el pasado, concretamente la época en la que Jana quedó postrada en una cama durante días tras recibir un disparo. Por su parte, Ciro comparte con Lorenzo una visión particular de los acontecimientos, señalando que no hay mal que por bien no venga y que la vida sigue a pesar de la posible muerte de Julieta.
Mientras tanto, Vera —Mercedes de Carril— ha tirado la toalla debido a los remordimientos. La ex doncella de La Promesa se siente reconcomida por la culpa al considerarse la responsable directa de la tragedia sucedida en el palacio. Esta misma situación es la que ha motivado la vuelta de Lope. No obstante, la llegada del cocinero no cuenta con el beneplácito de todos en el servicio; tanto Vera como Teresa evitan recibirlo con los brazos abiertos. Vera, inmersa en sus propios problemas, deja claro que no quiere saber nada de su exnovio. El motivo del regreso de Lope se encuentra en una carta que el propio Santos le escribió antes de fallecer.
Por otra parte, Curro y Ángela ya están de vuelta de forma oficial en La Promesa. La llegada del nuevo conde de Linaja provoca una reacción inmediata en Pía Adarre, a quien se le agria el rostro nada más presenciar el regreso del joven al palacio.
Despidos, amenazas del servicio y dilemas amorosos
En el plano laboral y organizativo del palacio, el organigrama sufre variaciones de relevancia. Estefanía se encuentra de salida tras ser despedida de sus funciones de forma fulminante por haber chantajeado a Carlo. Paralelamente, la tensión se incrementa entre los responsables de la gobernanza de la casa. Cristóbal amenaza de manera directa a Pía con el despido inmediato si no aparece la carta que le fue requisada. El mayordomo jefe desconoce por completo que fue la propia ama de llaves quien sustrajo dicha misiva, quedando en el aire la duda de si la señora Villamil pondrá al corriente a Ballesteros sobre lo sucedido.
En el ámbito sentimental, las tramas avanzan con la aceptación de los sentimientos por parte de Martina. La joven se rinde ante la evidencia y asume que está profundamente enamorada de Adriano. A pesar de que este último ve completamente imposible seguir adelante con el romance, Martina se muestra más lúcida que nunca respecto a sus intenciones. En relación con este asunto, Jacobo recuerda a aquel hombre perteneciente al patronato que besó a Martina en el pasado, una identidad que nunca llegó a descubrir.















