La tonadillera ha mantenido una conversación con su hijo y los tres hijos de este tras años de distanciamiento, mientras Isa Pantoja y su entorno permanecen ajenos a este acercamiento familiar
El entorno de la familia Pantoja experimenta un cambio de rumbo significativo tras casi seis años de fractura pública. Isabel Pantoja ha retomado el contacto con su hijo, Kiko Rivera, motivada por un motivo de salud de suficiente peso que ha propiciado este acercamiento. Según ha trascendido este jueves, la comunicación no se ha limitado únicamente al DJ, sino que se ha hecho extensiva a sus tres hijos, quienes han vuelto a conversar con su abuela después de un prolongado periodo de silencio.
Un acercamiento marcado por la salud
La ruptura entre madre e hijo, que se hizo efectiva en octubre de 2020 tras el hallazgo por parte de Rivera de los enseres de Paquirri en Cantora y las posteriores revelaciones sobre la herencia del diestro, parece haber encontrado un punto de tregua. La razón detrás de este movimiento responde a una circunstancia médica «muy concreta», tal y como ha apuntado el periodista Antonio Rossi.
Este contacto se habría producido hace escasos días, permitiendo que la artista hablara con Francisco —el hijo mayor de Rivera fruto de su relación con Jessica Bueno— y con las dos hijas de su matrimonio con Irene Rosales, Ana y Carlota. La artista, que recientemente ha sido vista en Gran Canaria, ha mostrado interés por la situación de todos ellos en una maniobra que Kiko Rivera ya ha comenzado a celebrar de forma pública a través de sus redes sociales, dedicando mensajes de afecto a su progenitora.
La exclusión de Isa Pantoja de la ecuación familiar
A pesar de este avance en la relación con su primogénito, la reconciliación del clan no es completa. Isa Pantoja se mantiene, por el momento, al margen de estas conversaciones. La joven no ha recibido ninguna llamada por parte de su madre ni ha sido informada oficialmente sobre el problema de salud que afecta a la cantante. Del mismo modo, sus hijos tampoco han tenido la oportunidad de retomar el vínculo con su abuela.
Desde el entorno televisivo se subraya que la hija de la tonadillera permanece como una espectadora más de los acontecimientos, protegiéndose ante la posibilidad de no ser incluida en este nuevo escenario familiar. Mientras Kiko Rivera festeja el acercamiento, la situación de Isa Pantoja sigue marcada por la distancia, confirmando que la paz en el seno de la familia se está gestionando de manera selectiva.




















