El líder republicano resta importancia a la ausencia de la mención explícita al IRPF en el acuerdo y fía la legislatura al cumplimiento de los pactos de investidura.
En una jornada marcada por el equilibrismo político, el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras, ha salido al paso de las críticas tras el acuerdo alcanzado con el Govern para permitir la tramitación de las nuevas cuentas públicas. A pesar de que el texto pactado omite una referencia directa a la cesión del IRPF —una de las banderas históricas de su formación—, Junqueras ha lanzado un mensaje de firmeza: la hoja de ruta sigue intacta.
El marco de investidura como garantía
Junqueras ha querido «quitar hierro» a las ausencias terminológicas en el documento actual, subrayando que el marco de referencia siguen siendo los acuerdos de investidura, donde las aspiraciones fiscales de Cataluña sí están presentes.
“No renunciamos a nada. Si el Govern quiere unos buenos presupuestos, seguro que encontrará la manera de demostrarlo”, ha advertido el líder de ERC, trasladando la presión de la ejecución y el detalle técnico al Ejecutivo catalán.
Un movimiento inédito: Retirada y renegociación
El dirigente ha destacado la excepcionalidad del momento político actual, recordando que es la primera vez en la historia reciente que un Govern decide retirar su proyecto de presupuestos para evitar un fracaso estrepitoso en la primera votación parlamentaria. Este «paso atrás» para coger impulso ha sido, según Junqueras, la única vía para evitar que las cuentas se «embarranquen» de forma definitiva.
Inyección de 5.000 millones para paliar la inflación
Más allá del debate identitario y fiscal, Junqueras ha puesto sobre la mesa cifras concretas para la gestión del día a día:
- Suplemento de crédito: Mañana está prevista la aprobación de una partida de aproximadamente 5.000 millones de euros.
- Objetivo: Este montante está diseñado específicamente para compensar el fuerte incremento de precios registrado desde 2023, blindando los servicios públicos frente a la pérdida de poder adquisitivo.
Con este movimiento, ERC intenta mantener el perfil de «partido responsable» que garantiza la estabilidad financiera de la Generalitat, sin ceder un ápice en su narrativa de máximos respecto a la soberanía fiscal catalana.




















