La ministra de Sanidad asegura que el decreto contra los efectos de la guerra de Irán incluirá medidas de alquiler, mientras el ministro de Justicia la frena en seco: «No es tan seguro».
Una escena a las puertas del Congreso de los Diputados ha evidenciado este miércoles las costuras de la coalición de Gobierno a cuenta del próximo Consejo de Ministros extraordinario. Lo que debía ser una salida rutinaria se ha convertido en un termómetro de las negociaciones entre el PSOE y Sumar para el nuevo paquete de medidas de respuesta a la crisis energética y económica derivada del conflicto en Irán.
El «sí» rotundo de Sumar
A preguntas de los periodistas sobre si el decreto que se aprobará este viernes incluirá las exigencias de Sumar en materia de vivienda y protección a los inquilinos, la ministra de Sanidad, Mónica García, se ha adelantado con un contundente: “Seguro”.
Con esta afirmación, la representante del ala de Sumar daba por hecho que el PSOE habría cedido a las presiones para prorrogar o ampliar las medidas de contención de precios del alquiler en el nuevo escudo social.
La réplica de Bolaños: Entre risas y cautela
Sin embargo, la respuesta no ha tardado en ser matizada —e incluso corregida— por el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños. Entre risas, el dirigente socialista se ha girado hacia su compañera de gabinete para lanzarle un jarro de agua fría:
“No es tan seguro”, ha replicado Bolaños, dejando claro que el acuerdo aún no está cerrado.
A pesar del momento de aparente ligereza, el ministro de Justicia ha intentado suavizar el choque afirmando que, aunque no hay nada garantizado, los equipos “van a trabajarlo” en las próximas 48 horas previas a la reunión extraordinaria del Ejecutivo.
Un decreto contra la «crisis de Irán»
El Gobierno tiene previsto aprobar este viernes un paquete de medidas urgentes para paliar la escalada de precios y la incertidumbre global provocada por la guerra en Irán. Mientras el PSOE prefiere centrar el tiro en medidas energéticas y fiscales, Sumar insiste en que el «escudo social» no será completo si no se interviene el mercado de la vivienda para proteger a las familias más vulnerables.
Este episodio subraya la intensa negociación que se vive en el seno de la Moncloa contra reloj, donde cada palabra y cada gesto cuenta antes de la firma definitiva del decreto.




















