Las organizaciones agrarias denuncian una «especulación injustificada» en el precio de los fertilizantes y el gasóleo, que amenaza la viabilidad de las explotaciones
El sector primario ha vuelto a mostrar su fuerza y su desesperación en las calles de Valladolid. En una multitudinaria protesta que ha unido a las principales organizaciones profesionales —Asaja, UPA, COAG y UCCL—, cientos de agricultores y ganaderos han alzado la voz contra lo que califican de «subida injustificada» de los costes de producción. El encarecimiento del gasóleo y los fertilizantes, que según el sector ha repuntado entre un 40% y un 50%, sitúa a muchas explotaciones al borde de la quiebra técnica.
La movilización coincide con el inicio de la primavera, un periodo crítico para el campo debido a las labores de siembra que exigen un uso intensivo de maquinaria y abonos. Las organizaciones denuncian que la «especulación» derivada de los conflictos bélicos internacionales está siendo aprovechada por las multinacionales para enriquecerse a costa del productor. «Necesitamos que el Gobierno plante cara a la especulación; se están enriqueciendo a nuestra costa», ha advertido Donaciano Dujo, presidente de Asaja Castilla y León.
Un sobrecoste inasumible de hasta 30.000 euros
La situación financiera de las explotaciones es alarmante. Según los datos manejados durante la protesta, las pérdidas medias ya oscilan entre los 15.000 y los 30.000 euros por unidad productiva. Este escenario, que Lorenzo Rivera (coordinador de COAG Castilla y León) describe como una «crisis sin precedentes», pone en riesgo el suministro de alimentos y amenaza con provocar un abandono masivo de la actividad si no se aplican medidas de choque inmediatas.
El sector cerealista es, por sus características técnicas, uno de los más castigados por este incremento de los insumos. Desde la UCCL, su portavoz Jesús Manuel González Palacín ha urgido a los organismos de control a actuar con mayor «rapidez y diligencia» para frenar unos precios que, de mantenerse, se trasladarán inevitablemente al consumidor final en la cesta de la compra.
Reclamaciones urgentes al Gobierno
Ante la gravedad de la situación, el campo ha unificado sus reivindicaciones en un bloque de medidas urgentes dirigidas a las administraciones:
- Ayudas directas e inmediatas para paliar el sobrecoste de carburantes y fertilizantes.
- Medidas fiscales y acceso a préstamos con interés cero.
- Garantía de suministro de gasóleo y una ley urgente que frene la especulación en la cadena.
- Un plan específico para el sector cerealista y una mayor intervención de los organismos de control de la competencia.
La advertencia de los sindicatos agrarios es clara: sin un apoyo decidido, la producción de alimentos en España se enfrenta a un escenario de vulnerabilidad extrema. El sector exige un acuerdo firme en toda la cadena alimentaria que proteja al eslabón más débil de las fluctuaciones de mercado.


















