El Gobierno de la Generalitat y el PSC encaran una semana decisiva para el futuro de las cuentas públicas de 2026. A pesar de los avances en las mesas técnicas, la negociación política entre los socialistas de Salvador Illa y el ejecutivo de Esquerra Republicana ha entrado en una fase de «reloj de arena», donde las exigencias cruzadas y el calendario electoral empiezan a condicionar cada movimiento.
Los puntos de fricción: Más allá de las cifras
Aunque el bloque económico del presupuesto está prácticamente perfilado, el escollo reside en el cumplimiento de los acuerdos de años anteriores y en proyectos de infraestructuras que el PSC considera «irrenunciables» para dar su ‘sí’ definitivo:
- Hard Rock y el Cuarto Cinturón: Los socialistas exigen pasos administrativos irreversibles antes de estampar la firma, mientras ERC intenta equilibrar estas demandas con las presiones de sus socios de investidura y las entidades ecologistas.
- Gestión del Aeropuerto: La modernización de El Prat sigue siendo un tema de alta sensibilidad que divide a ambas formaciones sobre el modelo de ejecución.
- Vivienda y Sanidad: ERC busca blindar partidas récord en políticas sociales para compensar las concesiones en infraestructuras y mantener su perfil de izquierdas.
«No es una cuestión de dinero, es una cuestión de confianza y de cumplimiento de la palabra dada», señalan fuentes del PSC próximas a la negociación.
El factor tiempo: ¿Prórroga o acuerdo?
Cataluña opera actualmente con las cuentas prorrogadas, una situación que el Govern quiere revertir antes de que finalice el mes de marzo. Sin embargo, la sombra de un posible adelanto electoral si no hay presupuestos planea sobre el Parlament.
Las tres claves del calendario:
- Finales de marzo: Fecha límite autoimpuesta por el Govern para llevar el proyecto al Consell Executiu.
- Trámite parlamentario: Una vez aprobado por el Govern, las cuentas deben superar las enmiendas a la totalidad, donde el apoyo del PSC (o su abstención técnica) es matemático y políticamente imprescindible.
- Presión de los Comuns: El papel de Albiach es crucial; su rechazo a ciertos proyectos de infraestructuras podría dejar a ERC en una posición de extrema debilidad si el PSC tensa demasiado la cuerda.
El PSC ante el espejo de Madrid
La negociación en Barcelona no es ajena a lo que sucede en el Congreso de los Diputados. La estabilidad del Gobierno de Pedro Sánchez depende en gran medida del apoyo de ERC, lo que genera un efecto de vasos comunicantes: una ruptura en Cataluña podría complicar la legislatura en Madrid, y viceversa.
Salvador Illa mantiene su perfil de «oposición constructiva», pero ha advertido que su apoyo no es un «cheque en blanco» y que el Govern debe demostrar capacidad de gestión antes de recibir luz verde para gastar el nuevo presupuesto.




















