El presidente de Estados Unidos condiciona el cese de las hostilidades a la liberación total del estrecho mientras la Casa Blanca anuncia una decisión «importante» para la madrugada del jueves
El escenario bélico en Oriente Próximo ha dado un giro diplomático inesperado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado este miércoles que el nuevo líder iraní ha solicitado formalmente un alto el fuego. El anuncio, realizado a través de su plataforma Truth Social, llega en un momento de máxima presión militar, aunque el mandatario estadounidense ya ha fijado una condición indispensable para detener la ofensiva: la apertura inmediata y total del estrecho de Ormuz.
La revelación de Trump describe al nuevo mandatario del régimen de Teherán como una figura «mucho menos radicalizada y bastante más inteligente que sus predecesores». Según el presidente norteamericano, esta petición de cese de las hostilidades está siendo evaluada, pero no se hará efectiva de forma unilateral. «Lo estudiaremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado», ha advertido Trump, manteniendo una línea de extrema dureza al asegurar que, hasta que ese requisito se cumpla, las fuerzas estadounidenses continuarán con una ofensiva que busca devolver al país «a la Edad de Piedra».
Incertidumbre sobre la OTAN y el papel de Rusia
En este contexto de alta tensión, Trump ha vuelto a cuestionar la arquitectura de seguridad internacional. En una entrevista con el diario británico The Telegraph, ha calificado a la OTAN de «tigre de papel», confesando que la Alianza nunca le convenció y sugiriendo que Vladímir Putin comparte dicho análisis. Estas declaraciones han provocado la reacción inmediata de la Comisión Europea, que este miércoles ha reafirmado la importancia crucial de los vínculos transatlánticos para la seguridad del continente.
Por su parte, el Kremlin ha confirmado contactos de alto nivel. Sergei Narishkin, director de la inteligencia rusa, ha ratificado la existencia de un diálogo abierto con la CIA para abordar la que considera «la crisis más grave de Oriente Próximo». Si bien Rusia admite mantener relaciones estrechas con Irán en materia de armamento, ha negado el suministro de información de inteligencia al régimen de Teherán.
Ataques en Kuwait y apoyo de Jamenei a Hezbolá
Mientras se dirimen estas cuestiones diplomáticas, el conflicto sigue expandiéndose sobre el terreno. Las autoridades de Kuwait han informado de un grave incendio en su aeropuerto internacional tras el impacto de varios drones contra un depósito de combustible. Al mismo tiempo, los rebeldes hutíes de Yemen, en coordinación con Irán, han lanzado proyectiles contra territorio israelí que han causado al menos 16 heridos, pese a las interceptaciones de las defensas hebreas.
En el plano político iraní, el líder supremo Mojtaba Jamenei ha querido despejar cualquier duda sobre su estrategia regional. En una carta enviada a Naim Qassem, secretario general de Hezbolá, Jamenei ha ratificado su apoyo total a la milicia libanesa en su «resistencia contra el enemigo sionista y estadounidense».
En el interior del país, la represión se intensifica con el anuncio de la detención de 65 «colaboradores del enemigo» en la provincia de Markazi, acusados de connivencia con Washington y Jerusalén. Todas las miradas se centran ahora en la Casa Blanca, donde Trump tiene previsto ofrecer un discurso a las 3 de la madrugada del jueves (hora española) para comunicar una decisión que podría determinar el final de la implicación estadounidense en la guerra en un plazo de dos o tres semanas.


















