Desde centrales eléctricas hasta puentes milenarios, la población civil se moviliza para frenar el ultimátum de Donald Trump que expira esta noche.
TEHERÁN – A pocas horas de que se cumpla el plazo impuesto por la Casa Blanca, Irán ha respondido a las amenazas militares de Washington con una movilización civil sin precedentes. Miles de personas han formado cadenas humanas alrededor de plantas eléctricas y puentes estratégicos en todo el país, desafiando la advertencia del presidente Donald Trump de «desatar el infierno» si no se reabre el Estrecho de Ormuz.
Un país rodeado por su gente
Las movilizaciones, impulsadas en parte por el Gobierno iraní bajo el lema de «unidad y resistencia», se han extendido por las principales provincias del país:
- Teherán: Cientos de ciudadanos rodean la central de Damavand, la mayor planta eléctrica del país, portando banderas nacionales.
- Dezful: En un acto cargado de simbolismo, estudiantes han formado un escudo humano sobre el puente histórico de la ciudad, una estructura con más de 1.700 años de antigüedad que temen sea objetivo de los misiles estadounidenses.
- Kermanshah y Tabriz: Grupos de manifestantes se concentran ante las plantas de Bisotun y Shahid Rajaei, calificando cualquier ataque a la red eléctrica como un «crimen de guerra».
El papel de la cultura y la juventud
La protesta no solo incluye a sectores políticos; figuras prominentes de la cultura iraní, como el músico Ali Gamsari y el cantante Benyamin Bahadori, se han instalado en las inmediaciones de los posibles objetivos para visibilizar la situación ante la comunidad internacional.
El viceministro de Asuntos de la Juventud, Alireza Rahimi, declaró que estas cadenas representan un mensaje global:
«Los jóvenes de Irán, con cualquier ideología, se unen para decir al mundo que atacar infraestructuras públicas es un ataque contra el pueblo, no contra un gobierno».
El pulso por el petróleo
El origen del conflicto radica en el bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del petróleo mundial. Teherán solo permite el paso a buques de naciones aliadas, una medida que ha disparado los precios de la energía a niveles históricos y que Trump ha jurado romper por la fuerza.
Mientras el reloj avanza hacia las 20:00 hora de Washington (02:00 GMT), las imágenes de ciudadanos tomados de la mano frente a transformadores y turbinas se han convertido en la última línea de defensa de una nación que espera, con respiración contenida, el desenlace de esta crisis global.




















