El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una severa advertencia a Teherán, asegurando que mantendrá el despliegue militar en torno a Irán hasta que se cumpla plenamente el acuerdo alcanzado. El mandatario amenazó con una ofensiva «más grande y más fuerte» en caso de cualquier incumplimiento, aunque confía en que se respete el pacto.
Presencia militar permanente hasta el acuerdo final
A través de un mensaje en su red social, Truth Social, Trump subrayó que todo el arsenal bélico —incluyendo buques, aeronaves y personal— permanecerá posicionado estratégicamente en la zona. Según el presidente, el objetivo de este despliegue es garantizar la estabilidad y asegurar que Irán no desarrolle armas nucleares.
«Si el pacto no se respeta, comenzará la batalla, más grande, mejor y más fuerte que nunca», advirtió el mandatario, calificando no obstante este escenario como «muy improbable».
Negociaciones en el horizonte
El mandatario estadounidense confirmó que las Fuerzas Armadas se encuentran en un estado de preparación activa mientras se desarrollan las conversaciones diplomáticas. Trump indicó que Washington solo aceptará un conjunto específico de puntos, los cuales serán discutidos de manera privada durante las próximas dos semanas.
Entre las certezas que quiso transmitir el presidente, destacó que el estratégico estrecho de Ormuz «permanecerá abierto y seguro» para el tránsito internacional.
Las exigencias de Teherán
Por su parte, el gobierno iraní ha puesto sobre la mesa un plan de diez puntos que incluye demandas estructurales para la resolución del conflicto:
- La retirada total de las fuerzas de combate de EE. UU. en la región.
- El levantamiento de todas las sanciones económicas vigentes.
- La reapertura del estrecho de Ormuz bajo garantías internacionales.
- Que el acuerdo quede blindado mediante una resolución vinculante del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tras acordar una tregua de dos semanas condicionada a la reapertura del estrecho, ambas delegaciones tienen previsto reunirse a finales de esta semana en Islamabad para intentar cerrar un conflicto que mantiene en vilo a la comunidad internacional.




















