La tonadillera, que planea su retirada definitiva tras este periplo, se enfrenta a la posible cancelación de sus conciertos en Estados Unidos por problemas burocráticos y la baja de su equipo técnico
La situación profesional de Isabel Pantoja atraviesa un momento crítico que amenaza con hundir su última gran apuesta económica. La cantante, que arrastra desde hace años graves problemas financieros, ha depositado todas sus esperanzas en una gira internacional por Estados Unidos y Latinoamérica que culminaría en Sevilla. Sin embargo, según se ha revelado este jueves en el programa de Telecinco ‘Vamos a ver’, este proyecto «pende de un hilo» debido a un obstáculo administrativo insalvable hasta la fecha: la falta de visado para entrar en territorio estadounidense.
Con el viaje programado para el próximo 24 de abril, la artista aún no dispone de la documentación necesaria para trabajar en EE. UU. Apenas restan 15 días para la fecha señalada y la incertidumbre ha comenzado a hacer mella en su equipo de trabajo. Ante la falta de confirmación sobre los vuelos de ida y vuelta, varios miembros del equipo técnico han empezado a causar baja para aceptar otras propuestas laborales estables, lo que complica aún más la logística de los espectáculos.
Consecuencias económicas y un futuro incierto
El fracaso de esta gira no solo supondría un golpe anímico para la tonadillera, sino un desastre financiero de dimensiones considerables. Al haber cobrado por adelantado parte de los beneficios de los conciertos, una cancelación obligaría a la cantante a devolver dichas cantidades, sumado al pago de cuantiosas indemnizaciones. Esta situación agravaría su ya delicada economía, marcada por las deudas que la han obligado a desprenderse de gran parte de su patrimonio en los últimos tiempos.
El objetivo final de Pantoja con este tour, según las informaciones manejadas por el periodista Pepe del Real, es conseguir un colchón económico suficiente para retirarse de los escenarios y comenzar una nueva vida en República Dominicana, alejada del foco mediático. No obstante, si el «milagro» del visado no se produce en las próximas dos semanas, la cantante se enfrentaría a un nuevo fiasco profesional en un momento en el que su estado de salud también es calificado como «delicado».
Un respiro familiar en medio del caos
Paradójicamente, este revés profesional coincide con una etapa de relativa calma en lo personal. Tras seis años de distanciamiento, la artista habría logrado una tregua con su hijo, Kiko Rivera, aunque dicha reconciliación no se ha hecho extensiva a su hija, Isa Pantoja. Este alivio en el ámbito familiar contrasta con la asfixia burocrática y técnica que amenaza la que estaba destinada a ser su gran despedida de los escenarios americanos.


















