La activista de 54 años ha sido trasladada a Teherán para recibir tratamiento especializado. Su familia y abogados exigen que no regrese a la cárcel para cumplir los 18 años de condena restantes.
PARÍS / TEHERÁN – Tras semanas de creciente presión internacional y una salud al límite, la Nobel de la Paz 2023, Narges Mohammadi, fue liberada bajo fianza el pasado domingo. La medida responde a una suspensión de su condena por motivos de salud, después de que sus partidarios advirtieran que la activista se encontraba en peligro de muerte inminente.
Un traslado de urgencia por riesgo vital
Mohammadi fue trasladada en ambulancia desde la prisión de Zanyán, al norte del país, hasta un hospital en Teherán. Según confirmó su abogado, Mostafa Nili, la orden de suspensión de la pena permitirá que sea atendida por su propio equipo médico de confianza.
Esta decisión llega tras diez días de hospitalización en Zanyán, donde su estado se deterioró gravemente. Sus allegados denunciaron que la activista sufrió dos presuntos infartos de miocardio durante su estancia en prisión, lo que llevó a su esposo, Taghi Rahmani —exiliado en París—, a declarar que la vida de Narges «pendía de un hilo».
Décadas de lucha y una condena abrumadora
Narges Mohammadi, referente mundial de la lucha por los derechos humanos, ha dedicado más de veinte años a combatir:
- La pena de muerte en la República Islámica.
- La imposición obligatoria del velo para las mujeres.
- La represión de las autoridades religiosas.
Su arresto más reciente se produjo el 12 de diciembre en Mashhad, tras haber criticado abiertamente al gobierno. A sus 54 años, Mohammadi enfrenta una condena de la que aún le restan 18 años por cumplir, una cifra que su fundación califica de «sentencia de muerte encubierta» dada su condición física actual.
El objetivo: Una liberación definitiva
Aunque la salida de prisión bajo fianza supone un alivio momentáneo, su entorno insiste en que no debe ser una medida temporal. La fundación que lleva su nombre emitió un comunicado tajante:
«Es necesario asegurar que nunca vuelva a prisión para cumplir los 18 años restantes. Necesita cuidados especializados y un entorno que no comprometa su recuperación.»
La liberación ocurre en un contexto de extrema vigilancia sobre Irán, mientras la comunidad internacional observa si este gesto médico es el inicio de una concesión mayor o simplemente una medida para evitar el fallecimiento de la Nobel bajo custodia estatal.











