El Partido Laborista pierde más de 250 concejales en un recuento parcial que sitúa a la derecha populista de Nigel Farage como la gran triunfadora. A pesar de las voces internas que exigen su dimisión, el primer ministro asegura que no se irá.
LONDRES – El Reino Unido amanece este viernes bajo un terremoto político. Los primeros resultados de las elecciones municipales parciales en Inglaterra han arrojado un veredicto demoledor para el Gobierno de Keir Starmer: con solo un tercio de los consistorios escrutados, el laborismo ha sufrido una sangría de 258 concejales, desatando una tormenta interna que cuestiona el liderazgo del primer ministro apenas dos años después de su llegada al poder.
El auge de Farage y el castigo al bipartidismo
Los comicios, los primeros desde las generales de 2024, han dibujado un nuevo mapa político en el que el partido populista de derecha, Reform UK, emerge como el principal beneficiario del descontento social. La formación liderada por Nigel Farage ha obtenido ya 384 concejales, superando incluso a los Conservadores, que también continúan en caída libre con la pérdida de 158 asientos.
«Estamos ante un cambio histórico», celebró Farage, quien asegura que su formación está «arrasando» en los caladeros de votos tradicionales del laborismo y se encamina a disputar la victoria en las generales de 2029. Por su parte, los Liberal Demócratas y los Verdes también han logrado avances significativos, aprovechando el desgaste de los dos grandes partidos.
Rebelión interna: «Es hora de un cambio de liderazgo»
El revés electoral ha provocado que destacados nombres del partido rompan filas. El exministro de Economía, John McDonnell, ha instado a Starmer a reflexionar sobre si sigue siendo un «activo» para la formación, mientras que líderes locales como Daren Hale (Hull) han sido más directos al pedir su renuncia: «No es la persona idónea para llevarnos al siguiente nivel».
Pese a la presión, Starmer ha comparecido esta mañana con rostro serio pero firme:
«Estos resultados son muy duros y no hay forma de edulcorarlos. Yo asumo la responsabilidad, pero esto no debilita mi determinación de llevar a cabo el cambio que prometí. No voy a darme de baja».
En su defensa ha salido el viceprimer ministro, David Lammy, quien utilizó una metáfora aeronáutica para pedir calma: «No se cambia al comandante durante el vuelo».
Un viernes decisivo
El escrutinio definitivo de los 136 consistorios y 5.000 puestos en juego se conocerá a lo largo de la tarde de este viernes. Además, la atención se desplaza ahora a Escocia y Gales, donde el recuento de las elecciones nacionales autonómicas comenzará a aportar datos clave para entender si el «voto de castigo» a Starmer es un fenómeno local o una enmienda a la totalidad de su gestión en todo el país.















