Barcelona — El presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa, ha comparecido este jueves, 16 de julio de 2026, desde la emblemática Galería Gótica del Palau de la Generalitat para valorar el pronunciamiento de la justicia europea. Illa ha mostrado su rotunda «satisfacción» ante el aval «claro» del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a la ley de amnistía, calificándolo de «una muy buena noticia» tanto para Cataluña como para el conjunto de España.
Durante una declaración institucional de ocho minutos en la que ha alternado el catalán, el castellano y el inglés, el jefe del Ejecutivo autonómico ha urgido a los tribunales a aplicar la norma de forma «diligente, integral y sin más dilaciones».
«Europa ha hablado; ya no hay obstáculo que lo impida»
Para Salvador Illa, la resolución del tribunal de Luxemburgo disipa cualquier tipo de reserva legal o procedimental que pudiera entorpecer el despliegue de la medida de gracia:
«Ya no hay obstáculo democrático, constitucional o europeo que lo impida. No hay más vuelta de hoja. Europa ha hablado y Cataluña sigue adelante».
El president ha hilado este pronunciamiento con el recorrido nacional de la norma, recordando que el Tribunal Constitucional ya ha desestimado hasta la fecha 16 recursos y cuatro cuestiones de inconstitucionalidad presentadas contra la amnistía, lo que a su juicio blinda por completo su validez jurídica.
Un mensaje implícito de reincorporación política
Aunque Salvador Illa ha evitado mencionar de forma explícita a líderes independentistas concretos como Carles Puigdemont o el republicano Oriol Junqueras, sí ha querido dejar claro que la normalización pasa por la restitución plena de sus derechos civiles y políticos.
El president ha defendido que todas las personas y formaciones afectadas por la ley «deben poder participar y contribuir al futuro de Cataluña con los mismos derechos y los mismos deberes», con el objetivo de consolidar un escenario compartido, próspero y en paz.
El compromiso de gobernar «para todos»
Illa ha aprovechado la solemnidad de la declaración para reafirmar su hoja de ruta al frente de la Generalitat, asegurando que su gabinete gobernará «para todos, por el bien de todos y para el futuro de todos».
En una apelación a la cohesión social frente a las tensiones del pasado, el president ha concluido afirmando que la voluntad de convivencia y la esperanza de futuro de la sociedad catalana son mucho más fuertes que «cualquier intento de retroceder a un pasado de división, ruptura y enfrentamiento».
















