La campaña de incendios más crítica del verano ha abierto una grieta de desconfianza en el seno del Gobierno de España, el Ministerio de Defensa está incumpliendo el acuerdo interdepartamental firmado con el Ministerio para la Transición Ecológica, el cual obligaba al Ejército del Aire y del Espacio a tener operativos y listos para despegar «al menos 10 aviones anfibios» durante toda la temporada de alto riesgo.
En la práctica, la realidad es muy distinta: debido a averías, accidentes y al notable deterioro de la flota, actualmente solo hay 7 aeronaves disponibles de las 14 que componen la flota estatal, dejando al operativo bajo mínimos frente a fuegos devastadores como los de Zaragoza o Guadalajara.
Un acuerdo de mínimos que ha saltado por los aires
El pacto suscrito por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y la vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, contemplaba un blindaje operativo muy estricto:
- La regla de los 10 operativos: El Ejército del Aire se comprometía a mantener siempre 10 aviones de élite (conocidos popularmente como FOCAS) listos para actuar. Los otros 4 restantes debían servir de «reserva» para cubrir de inmediato cualquier avería.
- Refuerzos extraordinarios: La cláusula sexta del acuerdo estipulaba que, en situaciones de extrema gravedad, Defensa facilitaría «cuantos aviones y servicios se estimen necesarios» por encima del límite estipulado.
Sin embargo, Transición Ecológica ha mostrado internamente su profunda queja por la «tardanza» en las reparaciones y el alarmante envejecimiento de unos aviones que, en muchos casos, superan los 40 años de antigüedad. No se ha incorporado ningún anfibio nuevo desde 2013, y los próximos no se esperan hasta 2028.
Reproches internos y la obligación de «dosificar» los recursos
La tensión entre ambos ministerios ya se trasladó de manera directa a las comunidades autónomas el pasado 6 de julio mediante un correo del Centro de Coordinación de la Información Nacional sobre Incendios Forestales. En él se advertía de que las previsiones de recuperación de las aeronaves por parte de Defensa eran «cambiantes», evidenciando la falta de garantías.
Los aviones FOCA son la herramienta más valiosa contra los grandes incendios forestales gracias a su capacidad de cargar entre 5.500 y 6.000 litros de agua directamente en embalses, ríos o en el mar. Aunque hasta ahora se ha podido dar cobertura a emergencias críticas como la de Los Gallardos (Almería), el gran temor del Ejecutivo es que coincidan varios fuegos de dimensiones catastróficas a la vez.
El propio secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, ha reconocido que el sistema está sometido a un «enorme estrés» y que se verán obligados a «dosificar mucho la capacidad de respuesta» de aquí a finales de verano.
España arde de norte a sur
La falta de aviones disponibles coincide con un pico extremo de calor y viento que mantiene al país en alerta máxima. Las imágenes satelitales de la NASA revelaban este jueves 470 focos activos en todo el territorio nacional, concentrándose la peor parte en Cataluña y Castilla y León.
Actualmente, el escenario más preocupante se localiza en Orés (Zaragoza), donde un incendio forestal fuera de control ya ha arrasado unas 6.000 hectáreas, obligando a un despliegue de 400 efectivos terrestres y 19 medios aéreos que se ven obligados a rotar constantemente ante la falta de relevos de gran capacidad.














