Italia se ha convertido en el primer país europeo en suspender temporalmente la aplicación de Schengen con España tras la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta. El Ministerio del Interior italiano ha ordenado reforzar las fronteras marítimas y aéreas, aunque todavía no ha detallado la duración de la medida ni cómo afectará a vuelos, ferris y viajeros.
El Gobierno de Giorgia Meloni ha dado un paso más en su respuesta a la crisis migratoria de Ceuta y ha anunciado la suspensión del acuerdo de Schengen con España, después de que decenas de miles de personas cruzaran desde Marruecos hacia la ciudad autónoma.
El Ministerio del Interior italiano comunicó este viernes el cierre de las fronteras marítimas y aéreas con España. La decisión fue adoptada después de analizar la información disponible en el Comité de Análisis sobre Inmigración y Seguridad Fronteriza, presidido por el ministro Matteo Piantedosi.
Por el momento, Roma no ha precisado cuándo comenzará a aplicarse la medida, cuánto tiempo permanecerá vigente ni qué controles concretos deberán superar los pasajeros procedentes de España.
La suspensión de Schengen no significa necesariamente la interrupción de todos los vuelos y conexiones marítimas entre ambos países. En la práctica, puede traducirse en el restablecimiento temporal de controles de identidad y documentación en aeropuertos y puertos, así como en una mayor presencia policial y posibles retrasos para los viajeros.
El Código de Fronteras Schengen permite a los Estados recuperar de manera excepcional los controles internos cuando consideren que existe una amenaza grave para el orden público o la seguridad. La medida debe ser temporal, necesaria y proporcional, y el país que la adopta tiene que informar a la Comisión Europea, al Consejo, al Parlamento Europeo y al resto de Estados miembros.
Meloni cumple su advertencia
La primera ministra italiana ya había adelantado que su Gobierno estaba dispuesto a recurrir a medidas extraordinarias ante las imágenes procedentes de Ceuta.
Meloni afirmó que la inmigración irregular fuera de control supone una amenaza para la seguridad de las fronteras europeas y aseguró que Italia no permanecería “de brazos cruzados”. El ministro de Exteriores, Antonio Tajani, y el vicepresidente Matteo Salvini también habían defendido la suspensión de Schengen con España.
Estas declaraciones provocaron una crisis diplomática entre Madrid y Roma. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó al embajador de Italia para protestar por unas acusaciones que calificó de impropias de un país socio.
Francia también refuerza sus fronteras
La decisión italiana coincide con el refuerzo de los controles ordenado por Francia en su frontera con España. El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, activó una fuerza de intervención rápida para realizar inspecciones más exhaustivas ante la posibilidad de movimientos secundarios hacia otros países europeos.
Además, Piantedosi y Nuñez acordaron durante una conversación telefónica fortalecer la cooperación policial y aumentar la vigilancia en la frontera terrestre compartida entre Italia y Francia.
La crisis que originó estas decisiones dejó más de 50.000 entradas en Ceuta, según la estimación del Ministerio del Interior español. Alrededor de 37.500 personas ya habían regresado a Marruecos durante la tarde del viernes, mientras el balance provisional ascendía a 57 fallecidos.
El anuncio italiano abre ahora un nuevo frente dentro de la Unión Europea y podría provocar controles adicionales para quienes viajen entre España e Italia durante los próximos días. Las autoridades italianas deberán comunicar todavía el alcance, la duración y las condiciones exactas de la suspensión.
















