El Gobierno trabaja en la instalación de elementos de contención en el mar de Melilla, siguiendo una línea similar a la aplicada recientemente en Ceuta, aunque adaptada a las características específicas de la ciudad autónoma. La medida busca adecuar la respuesta fronteriza a la sentencia del Tribunal Supremo sobre los rechazos de migrantes que intentan acceder por vía marítima.
La delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, ha explicado que la Guardia Civil trabaja “intensamente” en el proyecto desde que se conoció la resolución judicial.
El fallo impide realizar rechazos en frontera de las personas que intentan entrar a Ceuta y Melilla por el mar cuando no han superado previamente un elemento físico de contención.
Ceuta tuvo prioridad por la magnitud de la crisis
El coronel jefe de la Guardia Civil en Melilla, Jesús Rueda, señaló que existía un estudio conjunto para las dos ciudades autónomas.
No obstante, la instalación en Ceuta se consideró prioritaria debido al volumen de las entradas y a la magnitud de la emergencia registrada en la frontera.
Mientras Ceuta recibió a decenas de miles de personas en una sola jornada, Melilla contabilizó 1.323 entradas irregulares durante el jueves y el viernes de la semana pasada.
Según los datos facilitados por la Delegación del Gobierno, 1.063 personas fueron retornadas a Marruecos mediante los procedimientos aplicados en frontera.
260 migrantes permanecen en Melilla
Tras esos retornos, un total de 260 migrantes continúan en la ciudad autónoma.
De ellos, 140 son menores de edad y los 120 restantes son adultos.
El Gobierno trabaja para acelerar el traslado de los menores a otras comunidades autónomas, de acuerdo con el mecanismo previsto tras la declaración de contingencia migratoria aprobada hace un año.
Las barreras se adaptarán a la costa melillense
Las autoridades no han detallado todavía las características técnicas, la longitud ni la fecha de instalación de las nuevas estructuras.
La Delegación del Gobierno ha avanzado únicamente que los elementos serán adaptados a la realidad geográfica y operativa de Melilla, por lo que no tienen que reproducir exactamente el modelo de barrera flotante colocado en Ceuta.
La medida pretende reforzar el control marítimo y ofrecer una base física que permita adaptar las actuaciones fronterizas a la interpretación establecida por el Tribunal Supremo.
















