El presidente de la ciudad autónoma acusa a Marruecos de intentar desestabilizar la soberanía española, mientras el CGPJ solicita refuerzos judiciales y el Gobierno defiende sus actuaciones.
La crisis migratoria en Ceuta continúa elevando la tensión política e institucional. Este martes, el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, ha manifestado que la localidad se siente «impotente» ante la gravedad de la situación tras la reciente entrada masiva de personas. Vivas ha sido contundente al señalar que el Ejecutivo central «tiene medios» para proceder a la expulsión de los migrantes que permanecen en el territorio y ha solicitado un incremento inmediato de la presencia policial.
En sus declaraciones, el mandatario ceutí acusó directamente al Reino de Marruecos de utilizar la «presión migratoria» como un instrumento político destinado a «desestabilizar y poner en jaque la soberanía española».
Alerta judicial y choque político
La dimensión de la crisis ha alcanzado también al ámbito de la justicia. El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha advertido mediante una nota oficial sobre la necesidad urgente de reforzar los juzgados de Ceuta para evitar el colapso operativo. Ante esta advertencia, fuentes del Gobierno central han asegurado que ya se han adoptado las medidas correspondientes, las cuales se irán implementando de forma gradual en la ciudad.
En el plano político, el cruce de reproches entre el Gobierno y la oposición se ha intensificado tras las visitas institucionales a la zona:
- Gobierno central: La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, hizo un llamamiento a la «colaboración entre administraciones». Asimismo, en una entrevista concedida a la Cadena SER, cuestionó la presencia de la vicesecretaria del PP, Cuca Gamarra, en la zona, planteando si su visita buscaba colaborar o «hacerse fotos con agitadores y tensionar».
- Oposición (PP): Cuca Gamarra rechazó las acusaciones de la ministra criticando la «inacción» de la Moncloa. La dirigente popular defendió su presencia afirmando que no acudieron a «calentar nada», sino a reclamar la restitución de la normalidad y la atención que requiere Ceuta.
Mientras la presión sobre el terreno se mantiene con protestas de grupos de migrantes, el debate institucional sigue abierto respecto a la celeridad en la tramitación de los retornos y el reparto de la carga asistencial en la frontera sur.












