El exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias ha afirmado que la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta no pudo producirse sin la acción o el consentimiento de Marruecos, cuestionando además la gestión del Ejecutivo central en la ciudad autónoma.
Pablo Iglesias ha apuntado directamente a Rabat por la crisis migratoria registrada en la ciudad autónoma. Durante su intervención en el programa Malas Lenguas, el exlíder de Podemos ha sostenido que, más allá de los informes de la Policía o la Guardia Civil, resulta imposible que los hechos acontecidos en la frontera ceutí ocurrieran sin la intervención o la autorización del país vecino.
El exvicepresidente ha criticado también la respuesta del Gobierno de Pedro Sánchez, señalando que la gestión actual contribuye a convertir a Ceuta en el centro de la tensión política. Según ha manifestado, el Ejecutivo central no ha reubicado en distintos puntos de la península a las poco más de cinco mil personas que permanecen en la ciudad autónoma, después de que nueve de cada diez inmigrantes que entraron hayan regresado a Marruecos.
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Sobre este asunto, Iglesias ha argumentado que esa cifra de personas no debería suponer un problema para el Estado, recordando que España acogió a 300.000 refugiados ucranianos. Asimismo, ha precisado que los menores de edad y los solicitantes de asilo que se encuentran en territorio ceutí no pueden volver a Marruecos. En su opinión, mantener a estas personas en la ciudad autónoma facilita las pretensiones de la derecha política.
Por otro lado, Iglesias ha cuestionado la política exterior española y la conveniencia de mantener buenas relaciones con Rabat. Según su análisis, el objetivo final de Marruecos es reclamar la soberanía de Ceuta y Melilla. A este respecto, ha advertido de que Marruecos podría contar con el respaldo de Estados Unidos debido a su alianza con Israel y el país norteamericano, aun sin el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas.
Finalmente, el exvicepresidente ha puesto en duda el sentido de mantener la alianza estratégica con Estados Unidos a través de la OTAN si dicho país termina apoyando las aspiraciones marroquíes sobre las dos ciudades autónomas, concluyendo que la relación actual de España con Marruecos no es sensata.








