Un vídeo difundido en redes sociales muestra la preparación de piedras sueltas en una zona de riesgo del Recinto para provocar caídas de las Fuerzas Armadas.
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El despliegue de las Fuerzas Armadas en Ceuta continúa desarrollándose en un entorno de elevada complejidad e inseguridad tras los episodios de entradas masivas registrados desde finales del pasado mes de julio. La tensión operativa en la ciudad autónoma ha sumado un nuevo motivo de alarma a raíz de la difusión de un vídeo en redes sociales en el que dos inmigrantes detallan la instalación de trampas en zonas acantiladas para dificultar el paso de los efectivos militares y provocar caídas en caso de intervención.
Según han recogido medios locales como El Faro de Ceuta y Mallorca al Día, los hechos tuvieron lugar en una franja rocosa situada en el área del Recinto, un tramo caracterizado por acusados desniveles y difícil acceso. En el metraje grabado por los propios involucrados, uno de ellos explica ante la cámara cómo dispusieron piedras sueltas sobre planchas de cartón en un paso estrecho sobre el acantilado. «Si pisas aquí te vas directo al vacío», llega a declarar uno de los protagonistas, argumentando la colocación del obstáculo como una respuesta a supuestas agresiones previas que no quedan acreditadas en la grabación.
El documento audiovisual muestra asimismo el asentamiento ilegal levantado por ambos en el entorno costero, consistente en una estructura improvisada con contrachapado, barras de hierro y plásticos, erigida presuntamente tras haber perdido la tienda de campaña que utilizaban con anterioridad. La escena pone de relieve el contraste entre los controles sobre el dominio público marítimo-terrestre aplicados habitualmente a la ciudadanía y la proliferación de chabolas sin supervisión en áreas sensibles para la custodia del perímetro fronterizo.
El suceso evidencia la constante vulnerabilidad y el peligro físico al que se exponen los militares destinados en las áreas más abruptas de la ciudad. La detección de este tipo de obstáculos en acantilados incrementa los riesgos de las patrullas nocturnas y de reconocimiento, en un contexto en el que las Fuerzas Armadas deben combinar las labores de vigilancia fronteriza con la prevención de incidentes graves en terrenos escarpados de extrema peligrosidad.








