El ministro de Transportes contesta en redes sociales al presidente manchego, quien había denunciado la falta de pluralidad y debate interno en la dirección socialista.
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El recurrente cruce de reproches entre el sector crítico del PSOE y la dirección gubernamental ha vivido un nuevo episodio público. El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, y el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, han protagonizado un tenso intercambio de pareceres a raíz de la discrepancia sobre la gestión del debate interno y la autocrítica en el seno de la formación socialista.
El origen del desencuentro se produjo durante una intervención radiofónica de García-Page en el programa Más de uno de Onda Cero. El dirigente autonómico afirmó que, a diferencia de épocas anteriores en las que la controversia interna y el contraste de opiniones estaban normalizados, en la cultura partidista actual la autocrítica «está prácticamente prohibida». El presidente manchego argumentó que las formaciones políticas mantienen de facto «suspendidos los derechos de opinión mayoritarios» y lamentó la pérdida de dinamismo ideológico salvo cuando se abordan procesos de elección de liderazgos orgánicos.
La respuesta desde el Ejecutivo no tardó en llegar por los canales habituales del titular de Transportes. Óscar Puente empleó la red social X para lanzar un directo mensaje en alusión a las declaraciones del barón socialista. En su publicación, el ministro aseveró que llamar autocrítica a cuestionar públicamente a los propios compañeros supone una «distorsión de la realidad» y demuestra una «nula capacidad para encajar la crítica», defendiendo que la verdadera postura autocrítica corresponde a quien recibe el señalamiento y no a quien lo emite desde fuera.
El cruce de manifestaciones ha vuelto a encender el debate entre los afiliados y seguidores en las plataformas digitales, reabriendo la controversia sobre los límites de la lealtad de partido y el papel de los órganos internos de decisión. Mientras sectores afines a la línea oficial de Moncloa acusan al barón regional de buscar notoriedad en medios de comunicación a costa de desgastar al Ejecutivo, las voces afines al presidente castellanomanchego defienden la libertad de criterio y apelan al legado de debate interno que caracterizó las pasadas etapas del socialismo español.








