La entidad pública Adif, responsable de las infraestructuras ferroviarias en España, está destinando alrededor de 100.000 euros al mes para desplegar cincuenta personas encargadas exclusivamente de vigilar los muros y taludes de la red de Rodalies en Cataluña. Esta vigilancia especial se mantendrá mientras persistan las incidencias en las líneas catalanas, que han sufrido diversos problemas estructurales en las últimas semanas.
Ante las continuas caídas de muros de contención y desprendimientos provocados por fenómenos meteorológicos extremos y el estado envejecido de parte de la infraestructura, los observadores situados a lo largo de la red cruzan las vías cada vez que pasa un tren para comprobar visualmente si se han producido nuevos movimientos o inestabilidades.
Este incremento de recursos humanos refleja la gravedad de la situación en Adif y responde, en parte, a la necesidad de reforzar la seguridad tras varios incidentes en Rodalies, como muros derrumbados y el accidente mortal en Gelida (Barcelona), que obligaron a suspender temporalmente la circulación mientras se inspeccionaba la infraestructura.
Además, la empresa ha aumentado las inspecciones preventivas de vías y cerramientos, ante la detección de múltiples puntos críticos con limitaciones de velocidad, que han obligado a aplicar restricciones en varios tramos de la red. Esta situación coincide con las advertencias de las autoridades sobre el estado de deterioro acumulado de la red ferroviaria de cercanías en Cataluña tras años de infrafinanciación y ejecución parcial de inversiones previstas.
El despliegue de personal y presupuesto adicional se interpreta como una medida extraordinaria y temporal, vinculada directamente a las incidencias en curso, y no sustituye a una intervención técnica estructural más profunda que los responsables públicos han señalado como necesaria para garantizar la seguridad y la normalización del servicio a largo plazo.


















