El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha confirmado que el activista español de origen palestino, Saif Abukeshek, será puesto en libertad por las autoridades israelíes en las «próximas horas». Abukeshek, residente en Barcelona, formaba parte de la Global Sumud Flotilla con destino a Gaza y permanecía retenido desde hace más de una semana tras ser interceptado en aguas internacionales.
La noticia llega en un momento crítico para la salud del activista, quien inició una huelga de hambre el pasado 30 de abril y dejó de ingerir líquidos el miércoles, lo que lo ha dejado en una situación física «extremadamente débil».
Deportación vía Egipto y regreso a España
Según ha detallado el jefe de la diplomacia española, el contacto se produjo a través del cónsul español en Tel Aviv. El plan de liberación establece los siguientes pasos:
- Expulsión terrestre: Abukeshek será deportado a través de uno de los pasos fronterizos con Egipto.
- Repatriación: Una vez en suelo egipcio, el Gobierno de España facilitará su regreso a Barcelona «lo antes posible».
- Compromiso institucional: Albares ha subrayado que el Ministerio «no va a escatimar esfuerzos» para garantizar que el activista reciba la atención necesaria y regrese pronto a casa.
“Es un momento de gran felicidad”, ha declarado Albares, celebrando el desenlace de una detención que ha generado una intensa presión diplomática y social en España.
Un precedente judicial peligroso
El caso de Abukeshek y el activista brasileño Thiago Ávila —los únicos de los 175 participantes de la flotilla que fueron trasladados a Israel— ha marcado un hito preocupante para las organizaciones de derechos humanos. Por primera vez, Israel ha intentado imputar delitos penales y de terrorismo bajo la supervisión del servicio de inteligencia Shin Bet, en lugar de los habituales procedimientos administrativos de expulsión.
Finalmente, la presión internacional parece haber surtido efecto, evitando un proceso judicial de largo recorrido en territorio israelí. Abukeshek, cuya imagen se ha convertido en símbolo de la protesta contra el bloqueo a Palestina en las últimas semanas, podrá poner fin a su huelga de hambre una vez se formalice su entrega a las autoridades consulares españolas.











