El piloto asturiano vuelve a puntuar en el Gran Premio de Holanda con una destacada remontada, pero el déficit de potencia en recta del motor japonés amenaza con complicar el rendimiento del AMR26 en los próximos circuitos del calendario.
La alianza entre Fernando Alonso y Aston Martin afronta un punto de inflexión en la temporada 2026 de Fórmula 1. Tras un inicio de campeonato marcado por las carencias competitivas del monoplaza, la escudería británica y el piloto español mantienen una sólida sintonía sustentada en el esfuerzo técnico y la contención pública. La introducción del nuevo paquete aerodinámico y de chasis en el Gran Premio de Hungría, desarrollado por el equipo de ingenieros que encabeza Adrian Newey en la sede de Silverstone, permitió una mejora sustancial en el comportamiento del coche. Este progreso se tradujo en una notable actuación de Alonso en el Gran Premio de Holanda, donde completó una remontada desde la decimoctava posición de salida hasta la novena plaza final en el trazado de Zandvoort.
Sin embargo, el avance del chasis ha puesto de relieve la principal limitación del vehículo: el rendimiento de la unidad de potencia suministrada por Honda. Tanto el piloto como los responsables de la escudería han identificado que las pérdidas de velocidad en las rectas continúan mermando las opciones del AMR26, afectando de forma directa a las sesiones de clasificación y condicionando las opciones de carrera. La actualización de la planta motora introducida por el fabricante japonés durante el pasado fin de semana no ha aportado las décimas adicionales esperadas por el equipo y ha generado deficiencias en la entrega de potencia.
La falta de manejabilidad y las irregularidades en el cambio de marchas han sido los aspectos técnicos más señalados por las partes implicadas. Alonso explicó tras la cita holandesa que los avances logrados con la primera versión de la unidad de fuerza se han visto descompensados tras la implantación de este segundo motor: «Con el motor hay que esperar. No creo que este fin de semana haya dado el resultado que esperábamos. No tenemos esa manejabilidad, ese cambio de marchas. Todo lo que habíamos mejorado con el primer motor, hemos vuelto un poco a la casilla inicial en este segundo». Pese a estas dificultades, el bicampeón mundial valoró positivamente la evolución aerodinámica del vehículo, calificando por radio el comportamiento del chasis como un «coche delicioso para pilotar» ante el propio Newey, mientras descarta cualquier opción de abandonar la disciplina de Aston Martin.
La dependencia del propulsor nipón plantea un horizonte complejo ante la inminente llegada de trazados con características de alta velocidad. Los Grandes Premios de Monza, Madrid y Bakú exigirán una máxima eficiencia en tramos rectos, lo que podría penalizar al monoplaza británico si Sakura no implementa correcciones con celeridad. El director de pista de Aston Martin, Mike Krack, confirmó esta preocupación al admitir que «vienen carreras duras» y recalcar la influencia del motor en las próximas citas: «Con el motor hay que esperar… Hasta que Honda no mejore desde Sakura y se ponga a la altura del encomiable proceso de Adrian Newey y sus ingenieros en Silverstone, los resultados dependerán de lo largas que sean las rectas en cada circuito. Aunque iremos conociendo este paquete más y más y lo mismo sucederá con la unidad de potencia».














