En un acto cargado de nostalgia política pero también de claves para el futuro, el expresidente José María Aznar y su exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, han evidenciado este miércoles una discrepancia estratégica fundamental: cómo debe el Partido Popular alcanzar y ejercer el poder en las elecciones generales de 2027.
El encuentro, celebrado en Madrid con motivo de la presentación del libro de Mayor Oreja, ‘Una verdad incómoda’, reunió a la vieja guardia del PP —incluida María San Gil y con la presencia de Isabel Díaz Ayuso entre el público— en un debate que osciló entre la lucha contra ETA y las alianzas actuales.
El dilema de la coalición: ¿Solitarios o acompañados?
A pesar de la cordialidad, el punto de fricción surgió al analizar la relación con la formación de Santiago Abascal.
- Mayor Oreja defendió que el entendimiento con Vox es una necesidad histórica. Calificó la unión de ambas formaciones como una «mayoría natural» que debe traducirse en un Gobierno de coalición para evitar que España caiga al «fondo del abismo». «Será una obligación», sentenció el exministro, aunque admitió que la convivencia no sería sencilla.
- Aznar, por el contrario, reiteró su apuesta por un Gobierno de Alberto Núñez Feijóo en solitario. El expresidente, muy crítico con el «populismo» de Abascal y su cercanía a Donald Trump, advirtió que no es lo mismo un PP dependiente de 60 diputados de Vox que un PP fuerte con 170 escaños. Para Aznar, solo la segunda fórmula garantiza la «oportunidad» de vencer los problemas de España.
Dudas sobre el 11-M en su 22º aniversario
El acto coincidió con el aniversario de los atentados de Madrid, lo que propició que se retomaran las teorías sobre la autoría de la masacre. Mayor Oreja volvió a sembrar dudas sobre la pista yihadista, sugiriendo la implicación de «algún servicio secreto» de una nación vecina, citando una supuesta confidencia del exministro marroquí Driss Basri.
«Era un atentado para cambiar la dirección política de España, y vaya si cambió», afirmó Mayor Oreja ante el aplauso de los asistentes.
Un repaso a la lucha antiterrorista
Más allá de las discrepancias electorales, ambos recordaron hitos de sus mandatos, como el asesinato de Miguel Ángel Blanco en 1997. Aznar recordó la dureza de aquel momento, reafirmando que su Gobierno hizo todo lo posible por salvar al concejal de Ermua, excepto «ceder al chantaje de la banda terrorista».




















