La colaboradora de televisión aparca su faceta más mediática para relatar cómo una religiosa fue un apoyo clave para su familia durante sus años de niñez en la ‘Casita de la Virgen’.
En la última entrega de Top Chef, Belén Esteban (52 años) ha protagonizado uno de los momentos más emotivos de la temporada al alejarse de su habitual espontaneidad para abrir su corazón sobre su etapa más íntima. Durante una prueba culinaria que desafiaba a los concursantes a elaborar un plato inspirado en los sabores de su niñez, la televisiva compartió con la audiencia y con la presentadora Paula Vázquez recuerdos personales que marcaron sus años de crecimiento.
Un recuerdo ligado a la ‘Casita de la Virgen’
Esteban explicó que gran parte de su infancia transcurrió en un colegio de monjas, la Casita de la Virgen, un entorno que recuerda con especial significado. Según detalló, su madre trabajaba en el centro realizando labores de limpieza, lo que permitió que ella y sus hermanos se criaran en dicho entorno religioso.
Sin embargo, el relato de la colaboradora se centró especialmente en la figura de Sor Mercedes, una religiosa a la que ha definido como una pieza fundamental para su núcleo familiar. “Tuve a una monja que significó mucho en mi vida”, confesó visiblemente emocionada, destacando el papel protector que esta ejerció durante su juventud.
El apoyo constante ante la adversidad
Al profundizar en aquellos años, Belén Esteban describió una infancia marcada por la humildad y el esfuerzo. “Mi familia era como tantas familias que había y que hay. No pasábamos calamidades, pero íbamos justos”, relató con naturalidad. En este contexto de vida cotidiana, Sor Mercedes se convirtió en una figura de referencia que se implicaba personalmente en el cuidado de la televisiva cuando sus padres tenían que cumplir con sus jornadas laborales. “Ella me llevaba a todos los lados cuando mis padres trabajaban”, añadió.
Uno de los puntos clave que estrechó el vínculo entre ambas fue la condición médica de Esteban. La colaboradora recordó que, al ser diabética, Sor Mercedes mantenía una vigilancia y atención especial sobre ella. Este cuidado cercano, que iba mucho más allá de su labor en el colegio, es lo que ha llevado a Esteban a reconocerla, años después, como una persona esencial tanto para su desarrollo personal como para el bienestar de su familia en una etapa de dificultades.
Este inesperado ejercicio de introspección ha permitido a los espectadores de Top Chef conocer una faceta menos expuesta de la vida de Belén Esteban, marcada por la gratitud hacia quienes la arroparon durante su infancia.
















