El último informe del Observatorio de la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha trazado una radiografía detallada de la violencia machista en España. Los datos, que analizan tanto el cierre de 2025 como la serie histórica desde 2003, sitúan a Canarias como la comunidad con la mayor tasa acumulada de feminicidios, mientras que Extremadura registra el índice más bajo.
Con una media nacional de 67,1 muertes por cada millón de mujeres de 15 años o más, el informe revela una profunda desigualdad territorial en la incidencia de este fenómeno que el año pasado se cobró la vida de 49 mujeres.
La brecha territorial en cifras acumuladas
Desde que existen registros oficiales en 2003, la tasa de mortalidad muestra variaciones significativas entre regiones. Canarias encabeza la lista con 93,9 feminicidios por millón, seguida de cerca por Baleares (89,8) y Andalucía (80,7). En el extremo opuesto, Extremadura presenta la cifra más baja con 34,6, situándose muy por debajo de la media junto a País Vasco (44,6) y Cantabria (46,5).
Es relevante destacar que, pese a tener la tasa histórica más baja, Extremadura registró en el año 2025 la mayor tasa puntual de muertes (8,61), lo que demuestra la volatilidad de las estadísticas anuales frente al análisis a largo plazo.
El reto de la seguridad en entornos rurales
El informe pone el foco en la eficacia de las medidas de protección, especialmente en municipios pequeños. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha advertido recientemente que las distancias de alejamiento inferiores a 350 metros no son eficaces para garantizar la seguridad de las víctimas.
Esther Rojo, presidenta del Observatorio del CGPJ, señala la dificultad de aplicar distancias mayores en zonas rurales. En núcleos de población reducidos, fijar perímetros de 500 metros o más puede resultar imposible si los domicilios de víctima y agresor están próximos, provocando encuentros fortuitos o la activación constante de alarmas en las pulseras de control telemático.
Municipios libres de feminicidios
Un dato esperanzador del informe es la existencia de 20 localidades de más de 50.000 habitantes que no han registrado ningún asesinato machista en toda la serie histórica (2003-2025). Entre estas ciudades destacan Cádiz, San Sebastián, Getxo, Mérida, Toledo, Huesca y Segovia, demostrando que la erradicación de la violencia extrema es posible en entornos urbanos consolidados.
Nuevas estrategias de prevención
Ante la vulnerabilidad de las mujeres en el ámbito rural, el Observatorio está trabajando en una guía específica de herramientas para estas zonas. Además, se subraya la importancia de los centros de Atención Primaria como el primer filtro capaz de detectar señales de maltrato antes de que la violencia escale a niveles irreversibles.
Dato clave: Los municipios de entre 10.000 y 25.000 habitantes son los que concentran la mayor tasa de víctimas mortales, lo que refuerza la necesidad de descentralizar los recursos de ayuda y protección.



















