VALÈNCIA | 10 de marzo de 2026
Las mascletaes son el alma de las Fallas, pero su espectacular estruendo no está exento de riesgos. Jesús Alba Fernández, catedrático de la Universitat Politècnica de València (UPV), advierte que durante el «terremoto» final se alcanzan picos de 120 decibelios (dB), un nivel crítico que exige precaución para proteger no solo el oído, sino todo el organismo.
La distancia: el factor clave para tu seguridad
El sonido se dispersa con la distancia, por lo que alejarse del punto de disparo es la medida más efectiva. El experto recomienda perímetros específicos según la sensibilidad de cada espectador:
- Adultos: Deben mantener una distancia mínima de 30 metros para que la energía sonora se disipe parcialmente.
- Menores: Al tener un organismo más sensible, se recomienda situarlos entre 50 y 80 metros.
- Niños pequeños (2-3 años): Lo ideal es alejarse más de 80 o 100 metros y utilizar siempre protectores auditivos.
Un impacto que va más allá del oído
La mascletà genera una onda expansiva que se percibe físicamente en el cuerpo, provocando vibraciones en el pecho o incluso malestar en personas sensibles. Además, el entorno urbano juega un papel crucial: el rebote del sonido en las fachadas de los edificios puede amplificar el ruido entre 3 y 5 decibelios, por lo que es preferible buscar espacios abiertos.
Consejos prácticos de los profesionales
Para minimizar el impacto de las detonaciones, existen trucos utilizados por militares y bomberos que cualquier ciudadano puede aplicar:
- Mantener la boca abierta: Esto permite liberar la presión interna y evita que la energía quede «resonando» dentro del cráneo.
- Evitar las paredes: No situarse pegado a los edificios para esquivar el efecto de amplificación por reflexión.
- Cuidado con las mascotas: Recordar que su oído es mucho más agudo que el humano; sufren enormemente con estas explosiones.
Disfrutar de la pólvora es una tradición única, pero hacerlo con responsabilidad —respetando perímetros y protegiendo a los más vulnerables— garantiza que la fiesta no termine en un problema de salud.




















