Un matrimonio logra esquivar la barrera de un estacionamiento privado pegando sus vehículos para eludir una deuda acumulada de más de 2.000 euros.
CEUTA.– La titular del Juzgado de lo Penal del Tribunal de Instancia de Ceuta ha condenado a un matrimonio, identificado como N.T.T. y A.CH., tras haber sido declarados culpables de un delito de estafa. Los acusados utilizaron la picaresca técnica conocida como el método del ‘trenecito’ para abandonar un aparcamiento privado de la ciudad sin abonar una cuantiosa factura acumulada durante meses.
Ambos acusados admitieron los hechos ante la magistrada y aceptaron una pena de cuatro meses de multa con una cuota diaria de seis euros para cada uno. En el fallo judicial se les reconocieron las atenuantes de confesión y de reparación del daño, ya que abonaron la totalidad de la deuda de manera previa al juicio.
El ‘trenecito’: Una maniobra coordinada al milímetro
Los hechos ocurrieron en la mañana del 12 de enero de 2025 en el aparcamiento gestionado por la entidad New Capital 2000 S.L., situado en la calle Ciudad de Acicatena.
El vehículo propiedad de la mujer, N.T.T., llevaba estacionado en las instalaciones desde el 9 de agosto de 2024. Al momento de la huida, el coche había generado una deuda total de 2.017,50 euros. Para evitar abonar este importe, el matrimonio trazó un plan coordinado:
- El vehículo lanzadera: El marido (A.CH.) se dirigió primero a la salida con su coche y activó la apertura de la barrera de seguridad de forma ordinaria.
- El enganche: La mujer, que circulaba inmediatamente detrás a una distancia mínima, aceleró aprovechando la misma apertura.
- El bloqueo: Al pasar de forma consecutiva y prácticamente pegados, los vehículos bloquearon el sistema informático y fotoléctrico de la barrera, impidiendo que esta bajara y logrando sortear con éxito el control de salida.
Sentencia de conformidad
La resolución judicial deja probado que el matrimonio actuó con premeditación y de forma concertada para lucrarse ilícitamente a costa de la empresa del parking.
A pesar de la gravedad del engaño y de la neutralización temporal de los mecanismos de seguridad de las instalaciones, la predisposición de los condenados a confesar el fraude desde la fase de instrucción y el reembolso íntegro de los 2.017,50 euros les han permitido evitar una pena mayor.


















