La AD Ceuta completó un mercado de invierno con bastante movimiento, pese a la buena dinámica mostrada por el equipo en la primera mitad de la temporada. El club caballa afrontó el mes de enero con la idea clara de aligerar la plantilla y realizar ajustes puntuales, especialmente en la parcela ofensiva, donde se consideraba que aún existía margen de mejora.
En total, el Ceuta cerró siete operaciones, repartidas en cuatro salidas y tres incorporaciones. En el capítulo de bajas, Andy Escudero puso rumbo al Hércules, mientras que Samu Obeng decidió salir por iniciativa propia para firmar por la SD Huesca en busca de mayor protagonismo. También abandonaron la disciplina caballa Manu Vallejo, una salida ya prevista al no entrar en los planes de José Juan Romero, y Juanto Ortuño, cuya marcha se aceleró en las últimas horas de mercado tras una participación muy limitada, incorporándose finalmente al Real Murcia.
En cuanto a las llegadas, el Ceuta reforzó su plantilla con la cesión de Marc Domènech, procedente del Mallorca, además de dos incorporaciones como agentes libres: José Campaña, considerado el fichaje más destacado del mercado por su experiencia y jerarquía, y Marino Illescas, que llegó tras rescindir su contrato con el CD Mirandés.
La dirección deportiva, encabezada por Edu Villegas, trabajó hasta el último momento para incorporar un delantero más. Sin embargo, la negativa del Córdoba a dejar salir a Obolskii y la falta de acuerdo con la Cultural Leonesa en los instantes finales del mercado llevaron al club a no forzar una operación.
La clave es que el Ceuta no da por cerrado su mercado. El club mantiene dos fichas profesionales libres, lo que le permite seguir atento al mercado de agentes libres ante cualquier oportunidad interesante o necesidad puntual. A ello se suma que Marc Domènech llegó con ficha del filial, por lo que no ocupa plaza profesional, una circunstancia poco habitual que otorga un margen de maniobra importante.
Esta situación encaja plenamente con la filosofía de José Juan Romero, quien en las últimas semanas ha reiterado su preferencia por plantillas más cortas y equilibradas. El Ceuta ha ajustado efectivos, pero conserva flexibilidad para reaccionar si el mercado ofrece una opción interesante.
Otro aspecto positivo del mercado ha sido la continuidad de Marcos Fernández, que contaba con interés desde el pasado mes de diciembre, incluida la posibilidad de una repesca por parte del Espanyol. Finalmente, el atacante concluirá la temporada en el Alfonso Murube.
Con 35 puntos en el casillero y un balance positivo, el reto ahora para el Ceuta pasa por mantener el hambre competitiva y evitar que la temporada se haga larga. Teniendo en cuenta que tres de las cuatro salidas correspondían a apuestas del pasado verano, cualquier aportación de las nuevas incorporaciones puede suponer un salto de calidad, al que se sumará en las próximas semanas el regreso de Rubén Díez.


















