El Ejecutivo local argumenta que la presión fiscal en la ciudad ya es de las más bajas de España por el Régimen Económico y Fiscal (REF), que reduce el gravamen efectivo al 0,3%.
El Pleno de la Asamblea de Ceuta ha rechazado este lunes, de forma mayoritaria, la propuesta del Grupo Parlamentario Vox para modificar la Ordenanza Fiscal del Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). La iniciativa, que buscaba implantar una bonificación de hasta el 95% para aquellos inmuebles donde se desarrollaran actividades económicas consideradas de especial interés o utilidad municipal, no prosperó al cosechar únicamente 4 votos a favor (Vox) frente a 17 votos en contra del resto de la Cámara.
Vox pide más oxígeno para autónomos y pymes
El portavoz de Vox, Juan Sergio Redondo, fue el encargado de defender la propuesta. El líder de la formación basó su argumentación en la «delicada coyuntura económica» de la ciudad autónoma, recordando que Ceuta arrastra la tasa de paro más alta de todo el país con un 26,19%, según la última Encuesta de Población Activa (EPA).
A juicio de Redondo, el tejido empresarial local —especialmente pequeños comerciantes y autónomos— necesita mayores incentivos fiscales para evitar el cierre de locales. Sostuvo además que la legislación estatal ampara legalmente a los ayuntamientos a aplicar este tipo de deducciones del 95% por razones de fomento del empleo, una fórmula ya utilizada en otros municipios peninsulares.
La réplica del Gobierno: «La confianza económica no se genera dividiendo»
La portavoz del Grupo Popular y consejera de Hacienda, Kissy Chandiramani, lideró la oposición a la medida y defendió con firmeza el marco impositivo actual de la ciudad. Chandiramani recordó que, gracias al Régimen Económico y Fiscal (REF) especial, todos los impuestos estatales en Ceuta ya disfrutan de una bonificación base del 50%.
«El tipo impositivo del IBI fijado por la Ciudad es del 0,7%, lo que con la bonificación actual se traduce en una carga real cercana al 0,3%, una cifra drásticamente inferior a la de la inmensa mayoría del territorio nacional», matizó la consejera.
Además, Chandiramani afeó la estrategia política de Vox, elevando el tono del debate parlamentario. Acusó a las siglas que lidera Santiago Abascal a nivel nacional de «perjudicar la llegada de inversiones» a Ceuta debido a sus discursos sobre la convivencia en la ciudad. «La primera forma de demostrar compromiso con la economía es generar confianza, y dividir a la sociedad afecta directamente al desarrollo económico», sentenció.
Dos modelos económicos contrapuestos
El debate escenificó el choque de dos estrategias fiscales totalmente opuestas para el futuro de la ciudad:
| Postura de Vox (Oposición) | Postura del Partido Popular (Gobierno) |
| Exprimir el margen legal para rebajar el IBI comercial al mínimo. | Mantener las bonificaciones actuales para no descapitalizar las arcas públicas. |
| Denunciar la destrucción del empleo privado y el cierre continuado de comercios. | Apostar por la diversificación (economía digital, IA, ciberseguridad, turismo y deporte). |
| Criticar la concentración de esfuerzos en el sector del juego online. | Exigir al Estado reformas en el Impuesto de Sociedades para ganar atractivo fiscal. |
Tras los turnos de réplica, en los que Redondo lamentó que se descartara una herramienta útil para autónomos y pymes en favor de «sectores concretos», la votación final selló el rechazo de la propuesta, manteniendo intacta la actual ordenanza reguladora del IBI en la ciudad autónoma.

















