Sánchez se vuelca con el alcalde de Soria para intentar arrebatar al PP un feudo de casi 40 años. Los socialistas confían en la gestión municipal de su candidato y en el desgaste de Mañueco, pese a la fragmentación de la izquierda y el lastre de las concesiones a Cataluña.
El PSOE inicia la carrera hacia las elecciones autonómicas del 15 de marzo (15-M) con un optimismo que no se veía en las recientes citas de Extremadura y Aragón. En el mitin de apertura celebrado este jueves en Burgos, Pedro Sánchez ha arropado a su candidato, Carlos Martínez, proyectando una imagen de unidad a pesar de que el actual alcalde soriano no apoyó al presidente en las primarias de 2017.
La «fórmula Soria» contra la hegemonía del PP
La estrategia de Ferraz pasa por explotar el perfil independiente y exitoso de Carlos Martínez. Con cuatro mayorías absolutas en Soria, el candidato socialista busca presentarse como un gestor cercano capaz de amortiguar el desgaste de la marca nacional. No obstante, su llegada al liderato regional tras el desplazamiento de Luis Tudanca vincula estrechamente su futuro al éxito de la estrategia diseñada por el aparato federal del partido.
Pedro Sánchez ha confirmado que se volcará en la región con visitas previstas a Soria y Valladolid, además de un despliegue ministerial que busca capitalizar el desgaste de Alfonso Fernández Mañueco, especialmente tras la gestión de los incendios del pasado verano.
El factor Zapatero y el miedo a la «ultraderecha»
Un pilar fundamental de la campaña será el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Pese a las recientes informaciones sobre presuntos cobros relacionados con la aerolínea Plus Ultra —que él niega—, el PSOE lo considera su mayor «activo electoral» en su tierra natal.
Durante el mitin, Sánchez ha vuelto a agitar el fantasma de un pacto entre PP y Vox, presentándose como el «dique de contención» frente a la involución. Por su parte, Carlos Martínez ha estrenado un tono duro contra los populares:
«El PP ha puesto a nuestra tierra a la venta antes de jugar el partido; son el mismo perro con distinto collar», afirmó el candidato en referencia al documento marco de pactos de la formación de Feijóo.
Desafíos: Fragmentación y el «error» de León
A pesar de los trackings internos que invitan al optimismo, el bloque de izquierdas afronta el 15-M con una debilidad estructural: la desunión. Sumar e Izquierda Unida concurren por un lado, mientras que Podemos lo hace por otro, con encuestas que vaticinan resultados testimoniales.
Además, Martínez se enfrenta a obstáculos propios de la campaña:
- Identidad regional: Se le critica el uso del término «Castilla León» (omitiendo la ‘y’), algo que en sectores leonesistas se percibe como una ofensa a la birregionalidad de la comunidad.
- Financiación singular: El acuerdo entre Sánchez y ERC para Cataluña se perfila como el principal arma arrojadiza del PP para desgastar al candidato socialista.
Con las encuestas vaticinando una posible mayoría absoluta para la suma de PP y Vox, el PSOE fía todas sus opciones a movilizar a un electorado que, por ahora, muestra signos de «apatía» tras décadas de gobiernos populares.



















