El Ministerio del Interior ha dado un paso clave en la gestión del escándalo que sacude a la cúpula de la Policía Nacional. La inspectora que denunció al ex director adjunto operativo (DAO), José Ángel González, por una presunta agresión sexual ha aceptado formalmente la protección policial ofrecida por la institución. El ofrecimiento ha sido realizado personalmente por la comisaria Gemma Barroso, actual número dos en funciones del Cuerpo, tras una conversación mantenida este jueves con la agente afectada.
La denuncia, que fue admitida a trámite por un juzgado de Madrid tras presentarse a principios de enero, relata una presunta agresión sexual ocurrida en abril de 2025. Según el escrito judicial, tras aquel episodio, la inspectora habría sido víctima de una campaña de coacciones y acoso telefónico destinada a evitar que acudiera a los tribunales. Los mensajes, descritos como «intimidatorios y culpabilizadores», habrían provocado un deterioro en la salud mental de la agente, quien el pasado mes de julio comunicó oficialmente a la Subdirección de Recursos Humanos su incapacidad para continuar en su puesto de trabajo.
Actualmente, la inspectora se encuentra de baja laboral y, siguiendo el protocolo habitual en estos casos, se le ha retirado el armamento reglamentario. No obstante, Interior ha reforzado su seguimiento poniendo a su disposición un equipo de apoyo psicosocial que supervisa su estado mientras se resuelve el proceso judicial. Esta medida de protección busca garantizar la seguridad física y emocional de la denunciante ante la relevancia del cargo que ostentaba el presunto agresor, quien lideró la operatividad de la Policía Nacional desde el año 2018.
Por su parte, José Ángel González ya ha sido citado para comparecer ante el juzgado en calidad de querellado el próximo 17 de marzo. La salida de González de la jefatura operativa ha obligado a una reestructuración temporal de la cúpula policial, ahora bajo el mando de Barroso, mientras la justicia investiga si el ex número dos utilizó su posición de poder para cometer la agresión y silenciar posteriormente a su subordinada.

















