La Guardia Revolucionaria advierte de una «captura humillante» ante una posible incursión terrestre y pone en la diana a las universidades estadounidenses en el Golfo.
El régimen iraní ha elevado el tono de su retórica bélica a niveles sin precedentes. Este domingo, en respuesta a las informaciones sobre planes de Washington para una operación terrestre, el alto mando militar iraní ha advertido de que cualquier intento de ocupación terminará en una masacre para las tropas estadounidenses en las aguas del Golfo Pérsico.
«Buen alimento para los tiburones»
El teniente coronel Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central de Jatam Al Anbia (el órgano que coordina al Ejército con la Guardia Revolucionaria), fue explícito en sus amenazas tras la filtración de los planes de Trump para capturar uranio y petróleo:
«La agresión no traerá más que una humillante captura, el desmembramiento y la desaparición de los agresores. Los soldados estadounidenses serán buen alimento para los tiburones del golfo Pérsico», sentenció Zolfagari a través de la agencia Tasnim.
Ultimátum sobre los campus universitarios
La amenaza no se limita al campo de batalla militar. Los Guardianes de la Revolución han fijado un objetivo civil estratégico: las universidades estadounidenses con sedes en Oriente Próximo, como la Universidad Texas A&M en Catar o la Universidad de Nueva York en los Emiratos Árabes.
Esta advertencia surge tras la destrucción de dos centros académicos en Irán (incluyendo la Universidad de Ciencia y Tecnología en Teherán) por bombardeos atribuidos a la coalición de EE. UU. e Israel.
- El Ultimátum: Teherán exige que el gobierno de EE. UU. condene oficialmente los ataques a universidades iraníes antes del lunes 30 de marzo a mediodía.
- Zona de Exclusión: La Guardia Revolucionaria ha aconsejado a estudiantes, profesores y empleados de estos campus que se alejen al menos un kilómetro de las instalaciones, sugiriendo que los ataques podrían ser inminentes si no se cumple su demanda.
Teherán bajo una nube de tensión
Mientras la diplomacia desaparece bajo amenazas de «desmembramiento», la capital iraní amanecía este lunes envuelta en nubes tóxicas y humo tras los recientes bombardeos sobre instalaciones petroquímicas y militares. El ambiente es de máxima alerta ante lo que podría ser el inicio de una invasión a gran escala tras semanas de ataques aéreos.
La comunidad internacional observa con preocupación este giro, que no solo pone en peligro a las fuerzas militares, sino que traslada directamente el conflicto a las instituciones educativas y a la población civil de los países vecinos.

















