El general de división Mayid Jadamí, una de las figuras clave del régimen, murió en un ataque sobre la capital iraní. Se suma a la lista de altos mandos eliminados desde el inicio del conflicto en febrero.
La estructura de mando de Irán ha sufrido un nuevo y devastador revés. La Guardia Revolucionaria confirmó este lunes la muerte de su jefe de Inteligencia, el general de división Mayid Jadamí, tras un ataque selectivo ejecutado sobre Teherán.
A través de un comunicado difundido por la agencia Tasnim, el cuerpo militar de élite informó que Jadamí «alcanzó el elevado honor del martirio», reconociendo la pérdida de uno de sus estrategas más respetados en plena escalada bélica con Estados Unidos e Israel.
Un objetivo prioritario para la inteligencia israelí
Poco antes de la confirmación oficial desde Teherán, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ya había anunciado el éxito de la operación. Según Katz, Jadamí no solo lideraba la inteligencia, sino que era considerado «uno de los tres altos mandos de la organización», situándolo en el núcleo duro de la toma de decisiones militares del país persa.
Jadamí había asumido el cargo en junio de 2025, tras la muerte de su predecesor, Mohamad Kazemi, en el contexto de los enfrentamientos del año anterior. Su mandato ha durado apenas diez meses antes de ser alcanzado por la ofensiva actual.
El desmantelamiento de la cúpula iraní
Desde que la guerra estalló el pasado 28 de febrero, la estrategia de las fuerzas aliadas (EE.UU. e Israel) parece centrarse en una campaña de «descabezamiento» sistemático del régimen. El asesinato de Jadamí es el último de una serie de golpes que han dejado vacantes los puestos más críticos de la seguridad nacional:
- Cúpula Militar: Han sido eliminados el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, el general Mohammad Pakpur, y el jefe de Estado Mayor, el general Abdorrahim Musaví.
- Liderazgo Político y Religioso: La lista de bajas incluye figuras de la magnitud del líder supremo, Alí Jameneí, y de Alí Lariyani, quien fuera secretario del Consejo de Seguridad Nacional.
Este vacío de poder en la Inteligencia y el Estado Mayor ocurre en un momento crítico, justo cuando expira el ultimátum de Donald Trump para la reapertura del Estrecho de Ormuz, dejando a Irán en una posición de extrema vulnerabilidad operativa ante las amenazas de nuevos bombardeos sobre infraestructuras civiles.



















