RABAT / MADRID. — La confirmación del viaje oficial de los Reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta el próximo 13 de octubre —que continuará al día siguiente en Melilla— ha reactivado las tensiones territoriales y el debate diplomático en Marruecos. Diversas cabeceras periodísticas del país vecino han tildado la visita real de «provocación» e «injerencia», reclamando al Gobierno de Rabat una respuesta contundente para evitar que el desplazamiento quede impune en el plano político.
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Exigencias de protesta diplomática y el fantasma de 2007
La reacción más beligerante la abandera el diario nacionalista Assahifa, que en un reciente editorial sostiene que el viaje de los Monarcas a ambas ciudades «no debe quedar sin coste político» para Madrid. La publicación acusa a España de instrumentalizar el peso institucional de la Corona para reafirmar la soberanía sobre unos territorios que Rabat reclama, instando al Palacio Real y a la cancillería marroquí a articular una protesta formal que condicione la cooperación bilateral.
En una línea similar, diarios como Anfas Press y Le7TV se refieren a las plazas como «ciudades ocupadas» y califican la iniciativa de «paso provocador» que reabre un contencioso de tinte colonial. Asimismo, portales como Yabiladi, Le Desk y el semanario TelQuel —que define el desplazamiento como una visita de «alto riesgo diplomático»— invocan el precedente de noviembre de 2007, cuando la visita de los reyes Juan Carlos I y Sofía provocó la retirada temporal del embajador marroquí en Madrid durante más de dos meses.
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Cautela mediática y silencio oficial en Rabat
Frente a las posturas más beligerantes, medios próximos a la línea gubernamental como Hespress mantienen un tono más moderado. Aunque emplean la terminología habitual sobre el estatus de las ciudades autónomas, destacan que la visita coincide con una etapa de estrecho acercamiento estratégico entre ambos países, si bien admiten que el viaje supondrá una dura prueba de estrés para las relaciones diplomáticas.
Por el momento, ni el Gobierno marroquí ni el Palacio Real han emitido ningún comunicado formal o manifestación oficial al respecto. Frente a la marejada mediática en el país vecino, la postura de la diplomacia española —defendida por el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares— se mantiene firme: el jefe del Estado no precisa autorización de ningún país extranjero para visitar territorio nacional.








