El Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos estudian elevar los tipos de interés este mes de septiembre para frenar el repunte inflacionario derivado del conflicto en Irán y del encarecimiento energético.
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La inestabilidad en los precios, impulsada por las hostilidades en Oriente Medio, ha llevado los índices de inflación en la eurozona hasta el 3,3 % en agosto y al 3,4 % en Estados Unidos durante julio, superando en ambos casos el objetivo de referencia del 2 %. Ante esta coyuntura, el BCE se reunirá el 10 de septiembre para evaluar un incremento de un cuarto de punto en las tasas —que situaría el tipo de facilidad de depósito en el 2,50 %—, mientras que la Fed abordará una posible subida de 25 puntos básicos en su encuentro del 15 y 16 de septiembre.
A la dinámica del BCE y la Fed se suma el Banco de Japón, cuyos analistas prevén una revisión al alza sobre el actual 1 % en sus sesiones del 17 y 18 de septiembre. En el entorno norteamericano, las decisiones finales del Comité Federal de Mercado Abierto estarán condicionadas por la publicación del dato del IPC del mes de agosto, en un escenario de división interna donde mandatarios como Kevin Warsh han supeditado la orientación de la política monetaria a la evolución real de los precios.
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Los análisis del sector financiero advierten de que las tensiones sobre los costes de la energía amenazan con trasladar efectos indirectos a la economía general. Como consecuencia del renovado riesgo inflacionario, los mercados de deuda han registrado repuntes en las rentabilidades de los bonos gubernamentales hasta alcanzar máximos de varios años, mientras los gestores de renta fija anticipan recorrido al alza para las rentabilidades si las instituciones monetarias confirman la subida del precio del dinero.






