Los pilotos entonan el ‘mea culpa’ por su ausencia en la Comisión de Seguridad y exigen cambios urgentes en la curva 12 de Cataluña de cara a Mugello.
El Gran Premio de Cataluña ha dejado una profunda resaca en el paddock de MotoGP. El convulso desenlace del pasado domingo en Montmeló, marcado por dos banderas rojas y una gestión de carrera que despertó más detractores que apoyos, ha reabierto de golpe el debate sobre la seguridad en el Mundial. Lejos de balones fuera, los pilotos han hecho autocrítica y han activado las alarmas: la escalada tecnológica actual está llevando las situaciones al límite.
El reflejo de la división de opiniones tras la bandera a cuadros lo resumió a la perfección Pedro Acosta con su habitual clarividencia: “Hay que entender que, aunque parezcamos que no, somos bastante egocéntricos; siempre buscas tu oportunidad”. Sin embargo, por encima de los intereses individuales en la pista, ha florecido una reflexión común: la necesidad de recuperar el peso político de la parrilla en la toma de decisiones.
El punto de mira: La curva 12 y el peligro aerodinámico
A pesar de las críticas a la gestión de Dirección de Carrera, los pilotos quisieron eximir de culpa global al circuito de Montmeló, aunque con un «pero» unánime: la curva 12.
- Álex Rins: “No es un circuito poco seguro. Hay puntos un poco justos que se tienen que mejorar sí o sí como la curva 12”.
- Maverick Viñales: “Para mí el único punto que creo que está muy cerca del muro es la curva 12. El resto, el circuito ha hecho un trabajo excepcional”.
- Fermín Aldeguer: “Hay curvas como en la que se cayó Jorge (Martín) en el FP1 donde el muro estaba bastante cerca. Eso hay que arreglarlo”.
El otro gran foco de debate fue el embudo de la curva 1. Sin embargo, los protagonistas señalan que el problema real no es el diseño del asfalto, sino las físicas de las MotoGP actuales.
“Con tanta aerodinámica, aunque no vayas pasado, te absorbe el rebufo y no puedes evitar causar un incidente”, explicaba Raúl Fernández.
Rins profundizó en este análisis técnico, mirando ya hacia el cambio de reglamento: “El problema es que llegamos con las motos bajas delante y detrás y con tanta aerodinámica que no puedes reducir la velocidad porque no tienes aire limpio que te frene”. El barcelonés se mostró esperanzado con la eliminación de los dispositivos de altura en 2027, una postura secundada por Joan Mir: “El espectáculo es el mismo si llegamos en tercera”.
Bagnaia activa el «efecto llamada» para Mugello
El vigente campeón, Pecco Bagnaia, ha ejercido de líder fuera de la pista lanzando un órdago a sus compañeros tras los dos graves accidentes del domingo: “No somos los que deciden, pero sí somos los que podemos influir en las decisiones. Este fin de semana hubo varias decisiones discutibles y espero que vengan más a la próxima reunión”.
El llamamiento del italiano ha surtido efecto inmediato. Pilotos como Marco Bezzecchi ya han confirmado su asistencia a la próxima Comisión de Seguridad en Mugello (del 29 al 31 de mayo) para aportar ideas junto a los miembros de la VR46 Academy.
Por su parte, Joan Mir asumió la responsabilidad colectiva del plantón que la parrilla venía dando a estas reuniones: “Hemos fallado todos. Yo intentaré asistir siempre porque es el único momento en el que podemos mirar por nuestros intereses”.
La próxima cita en Italia no solo será un reto sobre el asfalto, sino una cumbre crucial para el futuro del campeonato. Como sentencia Pedro Acosta, tras lo visto en Montmeló, ha llegado la hora de la verdad: “Ahora es cuando habrá que mirar cuánto queremos jugarnos el pellejo”.















