La fragilidad del equilibrio en Oriente Próximo ha quedado expuesta este jueves. Mientras Estados Unidos e Irán intentan asentar un alto el fuego bilateral, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha desvinculado a su país de cualquier cese de hostilidades en el frente norte, lanzando una de las oleadas de bombardeos más sangrientas sobre territorio libanés.
Israel se desmarca del alto el fuego
A pesar del anuncio de una tregua de dos semanas entre Washington y Teherán, Netanyahu ha sido tajante: Israel no detendrá sus operaciones hasta neutralizar la amenaza de Hezbolá. La pasada noche, el ejército israelí ejecutó más de 100 ataques aéreos coordinados contra Beirut, el sur de Líbano y el valle de la Becá, provocando la muerte de más de 250 personas, según informes de la Cruz Roja.
“Nuestro mensaje es claro: quien actúe contra los ciudadanos de Israel será alcanzado. Continuaremos golpeando a Hezbolá con fuerza, precisión y determinación en cualquier lugar que sea necesario”, declaró el mandatario.
Entre los objetivos alcanzados, las fuerzas israelíes confirmaron la muerte de Alí Yusef Jarshi, secretario personal del líder de Hezbolá, Naim Qasem.
Bruselas y la comunidad internacional exigen contención
La escalada israelí ha generado una reacción inmediata en la Unión Europea. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, ha solicitado formalmente que el alto el fuego pactado se extienda a Líbano para evitar una desestabilización regional total. Kallas advirtió que las acciones de Israel ponen en «grave riesgo» el acuerdo entre EE. UU. e Irán.
Desde Bruselas se insiste en que, si bien Israel tiene derecho a defenderse, la magnitud de la destrucción masiva y el elevado número de víctimas civiles en las últimas horas son «ilegales» y «difíciles de justificar como defensa propia».
Trump mantiene la presión sobre Irán
Paralelamente, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha reforzado su retórica de «paz mediante la fuerza». A través de sus redes sociales, advirtió que la permanencia de sus tropas en la región es innegociable hasta que se formalice el «acuerdo real» de 15 puntos que se negocia actualmente.
Trump ha condicionado la estabilidad de la tregua a la reapertura inmediata y total del estrecho de Ormuz, amenazando con una ofensiva «más fuerte que nunca» si Teherán incumple los términos durante las dos semanas de margen negociador en Islamabad. Por el momento, la discrepancia sobre si el alto el fuego debe incluir obligatoriamente el frente de Líbano sigue siendo el principal escollo para una paz duradera.




















