El Real Madrid ha pasado a la acción tras los graves incidentes ocurridos el pasado martes en el Estádio da Luz. El club blanco ha emitido un comunicado oficial este jueves confirmando que ya ha remitido a la UEFA todos los informes y evidencias audiovisuales recabados por su propia investigación interna. El objetivo es que el organismo europeo actúe con la máxima contundencia contra el jugador del Benfica, Gianluca Prestianni, a quien se acusa de haber proferido insultos racistas contra Vinicius Jr. durante el partido de ida del playoff de la Champions League.
Los hechos se desencadenaron en el minuto 51, justo después de que Vinicius anotara el gol de la victoria y realizara su habitual celebración en el córner. En medio de un clima de máxima hostilidad y lanzamiento de objetos, el delantero brasileño denunció que Prestianni le llamó «mono» en repetidas ocasiones. El colegiado francés François Letexier, tras recibir el aviso de Vinicius y de testigos directos como Kylian Mbappé —quien asegura que los insultos se repitieron al menos cinco veces—, activó el protocolo antirracismo de la UEFA, deteniendo el encuentro durante diez minutos en una imagen que ya ha dado la vuelta al mundo.
La defensa del Real Madrid se centra en desmontar la coartada de Prestianni, quien se tapó la boca con la camiseta durante el altercado para evitar que las cámaras captaran sus palabras. Mientras el jugador argentino niega rotundamente las acusaciones en sus redes sociales, calificándolas de «malinterpretación», Vinicius ha sido tajante: «Los racistas son, ante todo, cobardes; necesitan ponerse la camisa en la boca para demostrar lo débiles que son». El club blanco ha querido agradecer el apoyo unánime del fútbol mundial hacia su jugador, pero critica la ejecución del protocolo arbitral, que terminó con una tarjeta amarilla para el propio Vinicius por celebrar su gol.
La UEFA ha designado a un Inspector de Ética y Disciplina para llevar a cabo una investigación exprés, ya que el partido de vuelta se disputa el próximo miércoles 25 de febrero en el Santiago Bernabéu. El código disciplinario de la UEFA es severo ante este tipo de conductas: de confirmarse los insultos, Prestianni podría enfrentarse a una suspensión mínima de diez partidos. El Real Madrid, por su parte, ha reafirmado su compromiso de trabajar junto a las instituciones para erradicar el odio del deporte, subrayando que este caso no es un incidente aislado, sino un problema estructural que requiere sanciones ejemplares.



















