El PSG firmó una remontada de las que marcan una temporada al imponerse por 2-3 al Mónaco en el Principado, en un duelo vibrante de ida y vuelta que parecía sentenciado al descanso. Los parisinos llegaron a ir perdiendo 2-0, pero reaccionaron liderados por un descomunal Désiré Doué, protagonista absoluto tras ingresar al campo por la lesión de Ousmane Dembélé en el minuto 25.
El equipo dirigido por Luis Enrique comenzó dormido y lo pagó caro. Apenas se había asentado el encuentro cuando Folarin Balogun adelantó al conjunto monegasco tras un centro de Aleksandr Golovin. El delantero estadounidense, en estado de gracia, amplió la ventaja poco después y dejó al PSG contra las cuerdas en una primera parte frenética.
Para colmo de males, el PSG desperdició un penalti que pudo cambiar el guion y, acto seguido, Dembélé pidió el cambio por molestias físicas. La entrada de Doué cambió por completo el rumbo del choque. El joven internacional francés recortó distancias con un potente zurdazo nada más pisar el césped y encendió a los visitantes. Antes del descanso, un disparo suyo fue repelido por el portero rival y el rechace lo aprovechó Achraf Hakimi para firmar el 2-2.
La segunda mitad se inclinó definitivamente hacia el lado parisino. El Mónaco se quedó con diez tras una dura entrada de Golovin sobre un rival que el árbitro Jesús Gil Manzano castigó finalmente con roja directa tras revisar la acción. Con superioridad numérica y el impulso anímico, el PSG dominó el encuentro y terminó de culminar la remontada gracias, de nuevo, a Doué, que selló el 2-3 con otro remate imparable.
El triunfo deja al conjunto parisino con la eliminatoria muy encarrilada y refuerza su imagen de equipo capaz de levantarse en los momentos más adversos. La nota negativa fue la lesión de Dembélé, cuya evolución preocupa de cara a los próximos compromisos. Entretanto, el nombre propio de la noche fue Doué, autor de una actuación brillante que sostuvo al campeón cuando más lo necesitaba.

















