Los vínculos románticos entre compañeros crecen dos puntos en el último año, según el informe de InfoJobs. Mientras el 4% mantiene su pareja en la actualidad, las empresas comienzan a debatir la regulación de estos vínculos para proteger el clima laboral.
El entorno laboral se consolida como uno de los principales espacios de socialización en España, trascendiendo en muchos casos lo estrictamente profesional. Según los últimos datos de la encuesta de InfoJobs sobre ‘Relaciones personales en el entorno laboral’, casi uno de cada cuatro españoles —concretamente el 24%— reconoce haber mantenido una relación sentimental con un compañero de trabajo. Esta cifra supone un incremento de dos puntos porcentuales respecto al ejercicio anterior, cuando el índice se situaba en el 21%.
Realidad de los vínculos en la empresa
Del total de los encuestados que confiesan haber tenido un romance en la oficina, solo un 4% mantiene ese vínculo de pareja en la actualidad. Por el contrario, el 19% restante señala que la relación finalizó en el pasado. El aumento de estas interacciones coincide con una percepción mayoritaria (67%) de que el impacto de estas relaciones en el clima de trabajo no es intrínsecamente positivo ni negativo, sino que depende directamente de la gestión personal que hagan los implicados.
No obstante, la división de opiniones es palpable. Un 24% de los trabajadores se muestra detractor de estos vínculos, argumentando que pueden afectar negativamente al desempeño de las funciones profesionales. En el extremo opuesto, apenas un 4% considera que el amor entre compañeros influye de manera beneficiosa en la productividad o el ambiente diario.
Jerarquías y la obligación de informar
El debate se intensifica cuando las relaciones surgen entre personas con distintos niveles de responsabilidad. El informe revela que el 20% de los empleados cree que las situaciones de dependencia jerárquica deberían comunicarse a la dirección. De hecho, un 14% va más allá y opina que esta comunicación debería ser obligatoria para evitar conflictos de intereses o tratos de favor.
A pesar de esta inquietud, existe un gran desconocimiento sobre la normativa interna. El 48% de los españoles asegura ignorar si su compañía cuenta con protocolos o directrices específicas para regular estas situaciones. Mientras tanto, un 31% confirma que su empresa no aplica medida alguna, frente a un 21% que sí trabaja en organizaciones con pautas claras al respecto.
El derecho a la intimidad frente al control
La regulación de la vida privada en el trabajo tiene límites legales estrictos en España. El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 4, consagra el respeto a la intimidad de los empleados como una garantía básica. Esta protección jurídica impide que las empresas prohíban de forma arbitraria las relaciones sentimentales, siempre que estas no interfieran en el rendimiento o el ambiente laboral.
Pese a los retos que plantea el romance, la valoración general de la convivencia en las oficinas españolas es notablemente alta. Seis de cada diez trabajadores califican su relación con los colegas como muy positiva, destacando que estos vínculos favorecen la colaboración. No obstante, se observa una ligera tendencia hacia la compartimentación de la vida: el 73% ve su puesto como un lugar idóneo para socializar —un 4% menos que el año anterior—, mientras que el 27% restante afirma que acude a su centro de trabajo con el único fin de cumplir con sus tareas.















