Centenares de personas continúan en los campamentos improvisados ante la falta de espacio en las instalaciones de acogida y la parálisis de los servicios de limpieza.
CEUTA — A pesar de la importante operación desplegada a primera hora de este viernes por la Policía Nacional y la Guardia Civil para trasladar a cientos de personas desde las playas de Benítez y El Trampolín hacia el nuevo asentamiento habilitado en el Puerto de Ceuta, la situación en el litoral permanece prácticamente inalterada. La falta de capacidad del nuevo espacio de acogida ha provocado que decenas de personas hayan tenido que desandar lo andado y regresar a las infraviviendas que ocupan a ambos lados de la desaladora.
El traslado, que había generado un intenso debate político y social por la proximidad de las nuevas instalaciones a infraestructuras estratégicas y portuarias, pretendía descongestionar y limpiar definitivamente las zonas de Benítez, El Trampolín y el área conocida como el Guano. Sin embargo, horas después de iniciarse la intervención policial, el escenario lejos está de recuperar la normalidad.
El asentamiento del Puerto, completo en tiempo récord
El principal obstáculo con el que se han topado las autoridades ha sido la rápida saturación del nuevo recinto en el Puerto. A mitad de la mañana, el espacio ya había alcanzado el límite de su capacidad, dejando a las puertas a decenas de migrantes que aguardaban una plaza. Ante la imposibilidad de ser acogidos, varios grupos emprendieron el camino de vuelta hacia la playa de Benítez, donde se han vuelto a concentrar cerca de las escaleras a la espera de ser reubicados en otro recurso temporal.
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Esta saturación ha impedido también la entrada en acción de los servicios de limpieza de la Ciudad Autónoma. Prevista inicialmente para las 10:30 horas, la intervención de los operarios para retirar basura y desmantelar las casetas ha quedado en suspenso a la espera de órdenes directas, ya que la permanencia de cientos de personas en el litoral imposibilita realizar una limpieza integral.
Tensión contenida, comercio ambulante y fuerte presencia policial
A lo largo de la mañana, la atmósfera en los asentamientos ha estado marcada por la incertidumbre y momentos puntuales de fricción. La división entre quienes han logrado plaza en el Puerto y quienes permanecen en la playa ha generado incomprensión y nerviosismo entre las personas residentes.
En torno a las 11:00 horas se ha registrado una agresión física en una de las casetas improvisadas, que se ha saldado con un herido leve tras una disputa puntual. Para evitar males mayores y garantizar el orden, el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se mantiene activo con una docena de furgones de la Policía Nacional distribuidos entre Benítez y El Trampolín, reforzados por labores de vigilancia desde las zonas altas del litoral.
Pese a la tensión, la actividad cotidiana del asentamiento apenas se ha visto alterada: los puestos de venta ambulante e improvisados mercadillos instalados en primera línea de playa y en los márgenes de la carretera continúan operando con normalidad.
A última hora de la mañana, la situación registraba una aparente calma chicha, con una ligera reducción en el volumen total de personas en El Trampolín, pero sin una solución definitiva sobre la mesa para erradicar unos campamentos que continúan bordeando una instalación crítica como la desaladora de Ceuta.




