El líder del PP ridiculiza al Presidente en el Congreso, acusándole de ser el «cartel publicitario» de la propaganda iraní mientras le reprocha vivir anclado en la oposición de hace 23 años.
Alberto Núñez Feijóo ha subido hoy el tono en el Congreso de los Diputados hasta niveles inéditos. En una intervención marcada por el sarcasmo y la dureza institucional, el jefe de la oposición ha cuestionado la catadura moral de la política exterior de Pedro Sánchez, señalando la supuesta afinidad que regímenes teocráticos muestran hacia la figura del presidente español.
El «honor» de la paz bajo el yugo de la propaganda
La carga más explosiva de Feijóo ha llegado al analizar el papel de España en los conflictos internacionales. El líder popular ha borrado de un plumazo el perfil mediador que intenta proyectar la Moncloa:
“Difícilmente se puede defender la paz si la propaganda iraní estampa tu cara en misiles de guerra”, ha espetado Feijóo, vinculando directamente la imagen de Sánchez con el armamento de Teherán.
Para el Partido Popular, que la figura del presidente sea utilizada como trofeo propagandístico por parte de Irán invalida cualquier intento del Ejecutivo de presentarse como un referente del pacifismo o la diplomacia equilibrada en Occidente.
Un presidente «obsesionado con el pasado»
Feijóo no solo ha atacado el frente internacional, sino que ha ridiculizado la estrategia discursiva de Sánchez, al que acusa de sufrir un anacronismo político crónico.
- El «delirio» de los 23 años: El líder gallego ha reprochado a Sánchez que su intervención parezca más una «oposición al Gobierno de hace dos décadas» que la gestión de un presidente en ejercicio.
- Fuga de la realidad: Según el PP, el uso constante del retrovisor por parte del PSOE es una táctica de distracción para no afrontar el desgaste de su propia coalición y los escándalos que acechan al presente del Ejecutivo.
Este ataque frontal deja la relación entre los dos principales líderes del país en un punto de no retorno, con un Feijóo que ya no solo cuestiona la gestión de Sánchez, sino su idoneidad ética para representar a España en el tablero mundial.




















