El debate sobre la vivienda y la aprobación de las últimas medidas legislativas del Ejecutivo ha desencadenado este viernes un duro choque entre los principales partidos. Mientras el Partido Popular carga contra la izquierda por el tratamiento de un desahució mediático en Madrid, las fuerzas progresistas exhiben sus diferencias ante la negociación del nuevo real decreto ley en la materia.
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La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, ha acusado abiertamente a las fuerzas de izquierda de “usar políticamente” la situación de Maricarmen, la mujer de 80 años desahuciada el pasado miércoles en Madrid. En la misma línea, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha llegado a señalar que el Gobierno está empleando este caso como un “señuelo” para “desviar la atención” de otros asuntos del debate nacional.
En el plano legislativo, el Gobierno busca contra reloj los apoyos necesarios para sacar adelante el real decreto de vivienda que quedó pendiente a finales de julio. Desde la confluencia Sumar muestran un tono conciliador: el ministro de Cultura y portavoz del grupo, Ernest Urtasun, ha afirmado en una entrevista en la Cadena SER que se muestra optimista sobre el resultado de las conversaciones. “Hay margen para el acuerdo”, ha subrayado Urtasun, insistiendo en que la voluntad política es agotar todas las vías hasta el final.
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Sin embargo, el camino hacia la mayoría parlamentaria dista de ser sencillo:
- Podemos marca distancias: Irene Montero, secretaria política y eurodiputada del partido, ha evitado garantizar el voto favorable de su formación. Montero ha advertido de que el texto actual corre el riesgo de ser “un parche” y ha criticado duramente al PSOE por buscar alianzas con Junts para la redacción de la norma.
- Junts pide agilizar plazos: Por su parte, la formación catalana ha abogado por buscar el “mínimo común denominador” para poder someter a votación las medidas urgentes de vivienda con la mayor brevedad posible.




