En un intento por calmar las aguas tras una semana de declaraciones cruzadas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha reafirmado este miércoles ante el Parlamento Europeo el compromiso «inquebrantable» de la Unión con los principios de las Naciones Unidas.
Un giro tras la polémica
El discurso de hoy busca mitigar el impacto de sus controvertidas palabras del pasado lunes, cuando afirmó que Europa ya no podía ser la «guardiana del viejo mundo» ni depender exclusivamente del sistema de normas tradicional para defender sus intereses.
Aquellas declaraciones encendieron las alarmas en varias capitales europeas, provocando reproches directos de figuras clave:
- António Costa (Presidente del Consejo Europeo) y Teresa Ribera (Vicepresidenta de la Comisión) exigieron una defensa cerrada del orden establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
- El Gobierno de España también se sumó a las críticas, reclamando coherencia con los valores fundacionales de la Unión.
«La UE se fundó como un proyecto de paz. Los principios de la Carta de Naciones Unidas son tan centrales hoy como lo fueron en nuestra creación», sentenció hoy Von der Leyen para cerrar la brecha con sus socios.
Postura firme ante la caída del régimen iraní
A pesar de su defensa del derecho internacional, la presidenta alemana no suavizó su postura respecto a la situación en Oriente Medio. Von der Leyen fue tajante al referirse al colapso del sistema de poder en Teherán:
- Sin nostalgia por el pasado: Afirmó que «nadie debe derramar ni una lágrima» por la caída de un régimen que tortura a sus ciudadanos y patrocina el terrorismo.
- Conexión con Rusia: Recordó que el régimen de Jameneí fue un aliado estratégico de Moscú en la invasión de Ucrania.
- Apoyo al pueblo iraní: Celebró que muchos ciudadanos vean este momento como una oportunidad para alcanzar un «Irán libre» basado en la dignidad y la libertad.















